Borrachos de poder, los hinchas de Universitario disfrutaron de una hegemonía de más de mil días, cinco campeonatos cortos y tres títulos nacionales, con esa natural ceguera de quien cree nunca se acabará el premio de la lotería. Pero se acaba. Y cuando esto se consume, la experiencia lisérgica de salir campeones, ningún cuerpo resiste a la tristeza: la U hoy, después de empatar con Tolima y quedar eliminado de cualquier copa, lo ha perdido todo. Seis meses de negociaciones vergonzosas, millones de dólares en premios, el Apertura a manos de Alianza y la extraña sensación de que ese grupo indestructible, esos líderes gurú, está jugando sus últimos días en el club.