Tres de cada cuatro jóvenes españoles de entre 20 y 29 años vive con sus padres. El dato coloca a España entre los países con menor emancipación juvenil del mundo desarrollado, y la tendencia no mejora.

Solo dos países superan a España en la OCDE. España, con un 76%, queda por debajo únicamente de Corea del Sur (82%) e Italia (79%). La media europea ronda el 54%, mientras que Dinamarca y Finlandia apenas llegan al 12% y al 14%.

Vivir en pareja o con amigos es casi una excepción. Solo el 14% de los veinteañeros españoles comparte vida con una pareja, la mitad que en Alemania o los países nórdicos. Vivir solos o con amigos lo hace apenas el 10%, entre tres y cuatro veces menos que en el norte de Europa.

La renta sube, pero la emancipación baja. Desde 2013, el porcentaje de personas de 25 a 34 años que viven con sus padres ha subido del 35% al 48%, según el INE. Entre quienes nacieron en España, más de la mitad sigue en casa familiar rondando los 30 años.

Y esto tiene consecuencias... La emancipación tardía no es solo una cuestión de cultura o preferencia. Sus efectos alcanzan al mercado de trabajo, a la movilidad laboral y a la natalidad.