Durante una década, entre los años 1461 y 1471, hubo un taller de acuñación de monedas españolas en Guadalajara que hoy en día casi nadie recuerda. Fue la denominada ‘ceca’ de la capital alcarreña y su papel fue esencial como respuesta a la “increíble” crisis monetaria que se produjo durante el reinado de Enrique IV, un momento muy concreto y turbulento del siglo XV, con un sistema económico prácticamente colapsado.
Las ‘cecas’ eran casas de moneda, establecimientos oficiales donde se acuñaban y fabricaban las monedas y medallas. Por extensión, también se llamaba así a la pequeña marca (letra o símbolo) que llevaban las monedas y que indicaba en qué ciudad o fábrica fueron elaboradas.
En esos momentos se acuñaban en España monedas de oro como el ‘medio enrique’ y piezas de vellón y plata, principalmente cuartillos y maravedíes.
La ‘ceca’ de Guadalajara no encajaba del todo en la imagen de casas de la moneda clásicas y regladas. Las investigaciones, todavía abiertas, apuntan que funcionó como un taller de carácter “extraordinario”, ligado al poder local y a las grandes familias que dominaban la ciudad y su entorno, en este caso los Mendoza.
Lo cuenta Manuel Mozo, ingeniero de sistemas e investigador independiente con más de 40 años dedicados al estudio de la numismática medieval de los reinos de Castilla y León. Autor de más de 150 artículos científicos y varios libros, destaca su 'Enciclopedia de la Moneda Medieval', obra de referencia de más de 5.800 páginas, en ocho volúmenes, premiada en 2017 como Mejor Obra Científica de Investigación.







