Observador de lo cuántico y lo celeste, estudioso de las vanguardias y fiel a la distorsión, Antonio Arias ha desarrollado una de las carreras más sólidas, coherentes y apasionantes del rock español. Tras cuatro décadas, lo avalan más de 25 discos, unos con su grupo Lagartija Nick, otros en solitario y otros en colaboración, entre ellos Omega, junto a Enrique Morente. El más reciente es una investigación a la altura de su trayectoria como músico: Mapa del trance. El título alude a un recorrido —de su ciudad, Granada, a Marruecos— y a una música marcada por la leyenda y el misterio: el gnawa. Se trata de una tradición creada hace siglos por descendientes de africanos subsaharianos, en la que los elementos rítmicos, poéticos y espirituales apuntan al éxtasis y la hipnosis. Al invocar esa tradición, Arias despierta una práctica que cautivó a escritores, artistas y músicos anglosajones de la segunda mitad del siglo XX como Paul Bowles, William Burroughs o Brian Jones, de The Rolling Stones.El proyecto tiene su génesis en 2018 con Mawlid, un grupo-laboratorio en el que arrancó “con la idea principal: una búsqueda, primero casi territorial. Ya conocíamos todos aquellos discos occidentales”, cuenta Arias. “Luego, cuando mi amigo Hassan Lagir [director de la Fundación Euroárabe de Granada] dejó un guembri en mi casa con toda la intención del mundo, ese mismo instrumento me llevó a redescubrir esta música que tanto había influido”. El guembri —instrumento de tres cuerdas parecido a un laúd, con caja de madera y cubierta de piel de camello o cabra— es el instrumento principal del gnawa, con el permiso de las qraqeb, castañuelas metálicas, y los cantos.“Tocándolo vi que podía conocer esta música más allá de estudiarla desde el ángulo de nuestra herencia musical. El gnawa es el origen del blues, el rock y la psicodelia”, cuenta Arias, que tuvo otro encuentro clave para este proyecto. “Tuve la suerte de encontrar un maestro de gnawa aquí en Granada, Abdellah Gailán. Él me enseñó el repertorio clásico. Y con él sigo estudiando. Si no tienes una relación obsesiva con el instrumento, tampoco le vas a sacar mucho”. “Es raro que no tengamos más conocimiento de esta música en España”, añade. “En antiguos libros de Alfonso X el Sabio ya hay representaciones del guembri. Si lo miras en línea recta, Tetuán está más cerca de Granada que Sevilla”.A Arias le fascina el aspecto extramusical del gnawa. “Los maestros también son considerados médicos, ya que las lilas [ceremonias rituales de esta música que duran toda la noche] sirven como sistemas de curación. Está relacionado con los djinns [genios de la mitología árabe e islámica], esos espíritus subsaharianos. Y, por supuesto, con la herencia de la esclavitud. Todo magia, ¿no?”. El músico destaca que “hubo un gnawa judío, un gnawa que roza a los cristianos a través de las iglesias coptas de Etiopía… Todo se enmaraña en una búsqueda cultural universal”.Toda esta cosmovisión está, de un modo más o menos palpable, en este Mapa del trance, en el que llama la atención la mezcla de temas grabados en estudio y en directo, estos últimos registrados en una gira por Marruecos organizada por el Instituto Cervantes. También sorprende la presencia de un invitado de renombre: Miguel Ríos. “Su canción ‘Boabdil el Chico’ ya la hacíamos Lagartija Nick con él en 2012, y siempre quedó. Tiene una estructura gnawa muy natural. Y, en el disco, representa el inicio del viaje”.Para ese viaje, Arias recupera ‘Ciudad sin sueño’, pieza de Omega, es decir, de Federico García Lorca. El granadino lo explica: “En 1995 conocí a Bachir Attar, de los Master Musicians of Jajouka, en el WOMAD que se hizo en Granada. En los cuadernos de Omega yo ya había apuntado la idea de incorporar a los Master Musicians of Jajouka en esa canción. Lo comentamos con Enrique incluso. La idea estaba bien, pero no se hizo. Y quedó latente. Cuando hace poco terminamos la gira del Instituto Cervantes, volví a ver a Bachir y le dije: ‘Tenemos que terminar lo que hicimos en el año 95: llevar a Lorca a Marruecos y hacerlo en versión gnawa’. A Bachir le encantó la idea y la grabamos”.Esa grabación nos devuelve al clásico disco de Morente y Lagartija Nick, que estos días se reactiva con la gira de su 30º aniversario. “Con Omega siempre hay propuestas en el aire. Viéndonos un día Kiki [Morente, hijo de Enrique] y yo, me dice: ‘Tío, todos somos padres o hijos de ese disco, vamos a hacerlo’. Cambian las tornas: ahora Kiki encarna lo joven y nosotros, la experiencia. Las canciones, cuando están en nuestras manos, siguen pidiéndonos cosas. El disco sigue vivo y la relación con el repertorio nunca se ha roto”.Mapa del tranceAntonio Arias / MawlidMontgrí
Antonio Arias, entre el alfa y el omega
En su nuevo disco, grabado en Marruecos, el granadino indaga en los orígenes de la música africana mientras prepara el 30º aniversario del célebre ‘Omega’, que creó junto a Enrique Morente














