El fenómeno del turismo de grafiti dispuesto a hacer el vándalo y a pintar y firmar trenes elige, con frecuencia, Cataluña antes que el resto de España. De hecho, tanto los servicios de vigilancia de Renfe, como los Mossos d’Esquadra, son conscientes de ello e incluso conocen el modus operandi de estos grupos. Los grafiteros de media Europa se convocan para pintar en Barcelona con actuaciones rapidísimas e imprevistas que, en la mayoría de ocasiones, sorprende a vigilantes y agentes y acaban afeando vagones, inutilizando trenes y sumando presión a una red ferroviaria que se sujeta casi con pinzas. En 2023, Renfe cuantificó en 11,6 millones de euros el coste del vandalismo por grafitis en los trenes de Rodalies, lo que equivalía a cerca de 32.000 euros diarios. Ese año, Catalunya acumuló casi el 50% del total de actos vandálicos (por grafitis) registrados por la compañía en toda España. Se denunciaron 2.340 intrusiones de grafiteros en instalaciones ferroviarias, con una media superior a seis actos diarios. Los datos se han reducido pero siguen desorbitados. Renfe, ahora, está dispuesta a ponérselo muy difícil a los grupos organizados de grafiteros y ya ha anunciado más vigilancia, patrullas con perros e incluso drones dispuestos a identificar y complicar el acceso a las instalaciones de estos grupos. El objetivo es que no se vuelvan a producir inmovilizaciones de trenes por culpa de estos actos vandálicos. El pasado 2025, dos trenes por día quedaron inmovilizados debido a los grafiterosRodalies registró, en 2025, un total de 970 actos vandálicos cometidos por grafiteros en los trenes catalanes. Renfe calcula que estas fechorías supusieron 7,4 millones de euros en gastos y obligaron a limpiar 55.100 metros cuadrados de superficie, el equivalente a siete campos de fútbol. Las pintadas tuvieron también un impacto directo sobre el servicio ferroviario. Rodalies estima que 1,4 millones de viajeros resultaron afectados por retrasos, reducciones de capacidad en los trenes o modificaciones de horarios provocados por actos vandálicos de grafiteros. De hecho, el pasado 2025, una media de dos trenes por día quedaron inmovilizados por culpa de los grafiteros. Los puntos por donde acceden los grupos son conocidos por la compañía. Montcada Bifurcació, Estació de França, Cornellà, Sant Vicenç de Calders y Granollers Centre son las estaciones que encabezan la clasificación por ser donde más acceden y pintan trenes. De hecho, en enero de produjo un repunte de las pintadas ya que en plena crisis de Rodalies había más trenes parados en estas estaciones. Para hacer frente a esta situación, Renfe dispone actualmente de cinco puntos de limpieza: Sant Andreu, Estació de França, Vilanova i la Geltrú, Ripoll y L’Hospitalet de Llobregat. La empresa prevé ampliar esta red con puntos nuevos en Sant Vicenç de Calders, Manresa, Mataró, Reus, Vic, Lleida y Móra la Nova. Además, fuentes de la compañía aseguran que desde octubre la limpieza de trenes se ha acelerado: “Hasta entonces tardábamos una hora en limpiar un metro cuadrado de grafiti y ahora en 15 minutos lo tenemos”. La aceleración en la limpieza se ha conseguido gracias a nuevos productos removedores de pintura como el SC-Graffiti Tar o el Neodecapint Zero. Renfe también ha reforzado la seguridad en puntos críticos, la vigilancia con drones y otras cámaras de seguridad, una prueba piloto canina y la coordinación con Mossos d’Esquadra y Adif.Además, el Parlament de Cataluña aprobó el pasado 20 de mayo modificar la ley ferroviaria catalana para endurecer muchísimo las sanciones a los grafiteros y a todo aquel que destruya, deteriore o altere infraestructuras y trenes. La reforma triplica el régimen sancionador vigente elevando las multas máximas hasta los 900.000 euros. La nueva normativa marca que las infracciones leves podrán ser sancionadas con una advertencia o con multas de hasta 18.000 euros. Las graves comportarán sanciones de entre 18.001 y 90.000 euros, mientras que las muy graves podrán ser castigadas con multas de entre 90.001 y 900.000 euros.