La lesión de Luis Chávez. La operación del Chino Huerta. La recuperación de Edson Álvarez. El hombro de Mateo Chávez. A simple vista, parecen focos rojos para una selección que está a días de iniciar un Mundial en casa. Para Javier Aguirre son otra cosa. Son parte natural del camino.El entrenador mexicano sorprendió al restar importancia a las lesiones que han acompañado a varios de sus futbolistas durante los últimos meses. Lejos de mostrarse preocupado, transmitió una confianza absoluta en el trabajo de recuperación realizado por su cuerpo médico y en la experiencia de un grupo que conoce desde hace casi dos años.“No es algo que me quite el sueño realmente”, aseguró el Vasco, previo al encuentro ante Australia.La frase explica buena parte de cómo se está construyendo la lista mundialista. Aguirre no está seleccionando únicamente a los futbolistas que llegan más sanos o con más minutos recientes. Está eligiendo a los jugadores en los que confía cuando la presión sea máxima.Por eso el caso de Alexis Vega resulta revelador.Alexis Vega le ha demostrado al Vasco que está listo para encarar el Mundial, así lo confirmó el técnico mexicano. / MexSport Sports AgencyDurante años, la rodilla fue una sombra permanente en la carrera del atacante. Cinco cirugías después, el debate sobre su estado físico sigue apareciendo cada vez que es convocado. Aguirre, sin embargo, parece cansado de esa discusión.Lo vio entrenar todos los días. Lo sometió al mismo ritmo de trabajo que el resto del grupo. No le concedió descansos especiales. Observó cómo respondía físicamente y encontró a un jugador diferente. “Me ha convencido gratamente”, explicó.El técnico admite que la rodilla sigue mostrando las huellas de tantas intervenciones. Basta verlo caminar o correr para notar que existe una historia detrás. Pero también sostiene que esa historia ya no condiciona su rendimiento.“No le merma en absoluto ni la velocidad, ni el rendimiento físico, ni la carga de trabajo”. Los números respaldan esa percepción. Vega llega después de reencontrarse con su mejor versión en Toluca, recuperar protagonismo y convertirse en una de las piezas más importantes de un equipo campeón.Pero para Aguirre hay algo más importante que las estadísticas. La resistencia. “Es un muchacho que ha sufrido mucho”, dijo.Javier Aguirre observa a los arqueros, como ha sido cotidiano en todos los entrenamientos. / MexSport Sports AgencyY en una conferencia donde habló repetidamente de fortaleza mental, adaptación y capacidad para soportar escenarios adversos, esa frase parece tener un peso especial. El Vasco lleva meses observando no sólo futbolistas, sino personas.Han observado partidos, entrenamientos, comportamientos fuera de la cancha, capacidad de adaptación, fortaleza emocional y reacción ante escenarios adversos. La preparación incluyó giras por distintos países y contextos. La intención era descubrir qué jugadores pueden responder bajo la presión única que representa disputar un Mundial en casa."Intentamos buscar a los que se adapten mejor a las circunstancias que se van a presentar", explicó.Vega encaja perfectamente en ese perfil. Porque su candidatura no se sostiene únicamente en el talento. Se sostiene en haber sobrevivido. Y mientras otros observan las cicatrices físicas, Aguirre parece fijarse más en lo que esas cicatrices dicen sobre el carácter del jugador. Por eso, cuando habla de los lesionados, no transmite preocupación. Habla de recuperación. Habla de experiencia.El trabajo de Javier Aguirre se concentra ahora en una tarea mucho más compleja: decidir quiénes subirán al avión mundialista y quiénes verán el torneo desde casa."No es fácil. Es quizá la parte más compleja", admitió Aguirre. El técnico sabe que ninguna convocatoria en México escapa a la polémica. Lo dijo con la experiencia de quien ya ha pasado por ese proceso en otros Mundiales. "Desde 1970 no hay ninguna lista que haya sido perfectamente aplaudida o palomeada", recordó.Por eso las decisiones finales no se basarán únicamente en el rendimiento reciente. Aguirre explicó que durante cerca de 20 meses él y su cuerpo técnico han construido perfiles mucho más amplios de cada futbolista.La localía aparece como un factor central en esa evaluación. Para Aguirre, jugar un Mundial en México implica exigencias diferentes a las de Qatar, Rusia o Sudáfrica. El apoyo del público puede convertirse en impulso, pero también en presión.Por eso el cuerpo técnico buscó sacar a los futbolistas de su zona de confort, observar cómo reaccionaban ante viajes, cambios de idioma, hoteles, concentraciones largas y situaciones alejadas de la rutina. "Son 26 jugadores y tenemos una baraja muy amplia", señaló. Las horas avanzan y las decisiones se acercan. Algunos futbolistas ya saben que estarán. Otros todavía pelean por uno de los últimos lugares disponibles. Y varios más esperan una llamada que puede cambiarles la carrera.Aguirre también lo sabe. Después de casi dos años de observación, el Mundial para México está a punto de comenzar con una decisión imposible: elegir a 26 y dejar fuera a los demás.Y habla de futbolistas que ya demostraron que saben levantarse. Quizá por eso, a pocas horas de definir la lista definitiva, el estado físico no parece ser la principal preocupación del seleccionador.La verdadera apuesta está en otra parte: confiar en aquellos que ya superaron sus peores momentos.