Mateo Chávez (Monterrey, 22 años) camina por una de las oficinas del Centro de Alto Rendimiento para charlar con los medios. Luce un tanto tenso, incluso nervioso. Pero esa es una máscara que muestra ante la prensa mexicana. El último año lo jugó en Países Bajos con el AZ Alkmaar, donde aprendió en velocidad luz lo que es jugar en el verdadero alto rendimiento. Hoy está en la antesala de jugar su primera Copa del Mundo.Chávez debutó en Primera División hace dos años enfundado en la camiseta de las Chivas del Guadalajara. En 2024, sin embargo, aún no rondaba por el radar de la selección mexicana que vivía días de crisis tras una mala gestión en los despachos de la Federación Mexicana de Fútbol. Hubo dos técnicos nacionales, Diego Cocca y Jaime Lozano, pero ninguno se fijó en Chávez, hijo del exfutbolista Paulo César Tilón Chávez. Fue hasta que Javier Aguirre, en su tercera etapa como seleccionador, le echó un ojo. Le hizo jugar en un amistoso frente a Suiza en 2025. Ahora, forma parte de los jugadores que se entrenan para el Mundial de 2026. “Yo estoy orgulloso de que cuenten conmigo”, cuenta. Se mudó a Países Bajos para llegar a un club que quizás no pelee por la Champions League o la Liga todos los años pero sí que se especializa en ser un equipo formativo.Estar enfundado con el uniforme de la selección mexicana es “una responsabilidad y un orgullo. Soy un bendecido de poder vivir este tipo de cosas, con un gran grupo, con gente que tiene dos o tres Mundiales. Solo vengo a aprender, a llenarme, a sumar para los siguientes años seguir viniendo y tener un lugar aquí”, agrega. Mateo Chávez disputó 30 partidos en el fútbol neerlandés y juega en la lateral izquierda. Tiene muy buenos dotes como defensor, pero su fortaleza es irse al ataque.El rival en la posición de Chávez es Jesús Gallardo, el seguro de Aguirre por la izquierda y que jugará su tercera Copa del Mundo. La meta de Chávez es “ganarse un lugar en la lista final”, aunque ahí lleva ventaja porque no hay otro suplente en esa posición. Luego, la otra meta es “ser titular, pelear por un lugar, eso me lo ganaré en el día a día”. “Admiro mucho a Jesús, lo respeto y trato de aprenderle mucho. Es un gran jugador. La competencia es sana, los dos queremos jugar”, cuenta como el aprendiz y lanza el reto: “Quiero hacer mi camino”.“Me voy a matar por el equipo, voy a dar lo mejor de mí. Me ha dado la confianza”, cuenta el futbolista en referencia al cuerpo técnico de Javier Aguirre. El futbolista más joven del grupo es Gilberto Mora, de 17 años, y el más grande es Guillermo Ochoa de 40. La media del grupo es de 27 años. “Es una generación que está rodeada de muchos perfiles, edades, características diferentes que suman al grupo. Hay jugadores que jugaremos nuestro primer Mundial, que tenemos muchas ganas y otros que ya tienen algunos mundiales y que nos guían, que conocen el camino y cómo son esas competencias. Es una buena combinación de experiencia. La juventud suma mucho en este tipo de torneos, son muy intensos, podemos aportar mucho”, opina Chávez.