En el mostrador hay una sola empleada. Son métodos de ahorro de personal llevados al límite. En general los mostradores están desérticos y las salas de espera atiborradas. No nos extraña que esta trabajadora se abandone al agotamiento. Que haya perdido las formas, algo parecido a una sonrisa, un saludo humano, un atisbo de educación con las usuarias, que ya solo esperamos que le llegue el aliento para tramitar una gestión más. G. Vilà / ACNLlevamos mucho rato observando sobrecogidas a esta mujer que atiende al mostrador balbuciente y con la mirada perdida, responde al teléfono (más bien no responde), maneja asuntos en pantallas y teclados (o lo finge para evadirse), corretea, imprime papeles y quién sabe si por la noche limpia los baños. Sabemos que algunos camareros lo hacen.El otro día, sin ir más lejos, me encontré en el lavabo de un pequeño restaurante, de rodillas, limpiando el inodoro, al camarero que me acababa de servir el menú. Pase, pase, me dijo con la escobilla en la mano, recogiendo sus enseres de limpieza. Cuando salí me esperaba con la cuenta. Perdone, es que estamos cerrando. Por el mismo sueldo este camarero maneja unas natillas, un inodoro y un datáfono, pensé. No nos extraña que esta trabajadora se abandone al agotamientoAunque quizás sea también su propio jefe. Uno de esos pequeños empresarios que se lamentan de que no encuentran personal cualificado de hostelería y acaban arremangándose para trabajar día y noche. Y así pagar la hipoteca del local que les iba a proporcionar unos beneficios que ya disfrutarán cuando pasen a mejor vida. ¿Y qué personal cualificado y hasta sin cualificar va a haber, por cierto, en las zonas turísticas en que es imposible que un camarero pueda pagar un alquiler donde caerse muerto después de trabajar?La mujer del mostrador hace rato que ha desaparecido por una puerta misteriosa. Podrían estar haciéndole una transfusión de sangre. O igual se está comiendo un bocadillo. Algunas usuarias descorazonadas vamos abandonando la sala de espera silenciosamente, disuadidas de tramitar vía online esa gestión que no sabemos por dónde empezar a gestionar. Asumimos el papel de administrativas gratuitas del sistema, del mismo modo que ya ni notamos que somos agencias de viajes o sucursales bancarias portátiles en los ratos libres. El mercado te estrangula solo, como dijo no sé quién.