El pulso que han mantenido los sindicatos del profesorado de Catalunya y el Departament d’Educació en torno al aumento salarial y otras mejoras, con veintitrés días acumulados de huelgas, protestas y cortes de carreteras, ha tocado a su fin. Ayer noche, tras otra jornada de intensas negociaciones, se llegó a un pacto que finalmente aceptó el primer sindicato del sector, Ustec, después del acuerdo que inicialmente habían firmado UGT y CC.OO. El fin definitivo del conflicto queda sujeto, sin embargo, a que sea ratificado por las bases de dichas organizaciones.La paz laboral se ha logrado gracias a que el Departament d’Educació acepta llegar al 2029 con una subida salarial de más de 400 euros al mes por docente. Ello ha supuesto incorporar al pacto una cantidad de dinero adicional que rondaría los 670 millones, que se suman a los 2.000 millones ya acordados en marzo. Ahora lo importante es que la normalidad vuelva pronto a las aulas y se pueda recuperar el tiempo perdido.Las huelgas y protestas para lograr la citada mejora salarial, sin embargo, han sido solo la punta del iceberg de los problemas del sistema educativo. Entre los educadores existe un clima subyacente de malestar, cansancio y desesperanza ante la realidad diaria de la enseñanza que afrontan.El sistema educativo catalán afronta el desafío de su adaptación a las nuevas realidades socialesEs cierto, como afirma el president de la Generalitat, que los problemas de la educación en Catalunya han sido heredados, después de años de mala gestión y limitaciones presupuestarias, pero también lo es que esta excusa no justifica la falta de ambición política para solucionarlos.La situación del profesorado, tanto en la enseñanza pública como en la privada, es más difícil cada día. El sistema educativo intenta responder a las necesidades de una sociedad cada vez más compleja con unos recursos, una organización y unas herramientas que no se han adaptado y reorganizado con las estrategias y los medios adecuados. Los profesores, en las aulas, deben hacer frente a una mayor diversidad cultural y lingüística, a graves problemas de inclusión derivados de la creciente inmigración, a más alumnado con necesidades educativas especiales, a más complejidad social, más presión burocrática y las dificultades derivadas de la adaptación a la digitalización, entre otras cuestiones. A todo ello se suma la pérdida de prestigio social del profesorado, que se traduce en una pérdida de autoridad frente a padres y hasta frente a los alumnos, que cada vez presentan un mayor grado de conflictividad. Uno de los efectos de todo ello es el creciente aumento de las bajas laborales por estrés y la dificultad consiguiente de organizar las sustituciones.La lista de peticiones de los profesores, más allá de las reivindicaciones salariales, ha planteado la necesidad de ir reduciendo el número de alumnos por aula para poder atender mejor a cada uno; más docentes y más personal de apoyo, como psicopedagogos, orientadores y otro personal de educación inclusiva, así como administrativo que reduzca la excesiva carga burocrática que hoy se exige, mejoras que en parte ha recogido el departamento.La demanda de un pacto de país por la educación de los directores de centros debe ser atendidaEl actual acuerdo debería servir de punto de partida para mejorar las aulas. Tiene relevancia la carta que más de mil direcciones de centros educativos públicos de toda Catalunya enviaron hace pocos días al presidente Illa y a la consellera Esther Niubó, en la que exigen cambios inmediatos en el modelo educativo. El escrito, firmado por representantes de todos los servicios territoriales y sin la intervención de los sindicatos, advierte de la situación “de insostenibilidad” en las aulas, marcada por el deterioro académico evidenciado en las pruebas PISA y en las competencias básicas. Además de coincidir con muchas de las reivindicaciones del profesorado, las direcciones reclaman establecer un verdadero pacto de país que blinde la educación ante los cambios de color político y que garantice el mandato legal de invertir el 6% del PIB en el sistema educativo catalán.Los directores señalan que el objetivo de ese pacto de país debe ser revertir los malos resultados educativos en Catalunya y recuperar la calidad que el sistema tenía hace poco más de una década. En su opinión, ese pacto de país tendría que estar liderado por profesionales y expertos del mundo educativo, con presencia activa de las direcciones de los centros docentes.Catalunya no tiene una crisis únicamente de profesorado y de salarios, sino una crisis de rendimiento y de adaptación del sistema educativo a una realidad social nueva. El futuro del país depende de que se logre establecer el camino correcto para dar una formación de calidad a las nuevas generaciones, con un escenario de estabilidad que no esté sometido a cambios constantes y reformas sucesivas o parciales. El desafío es enorme y requiere la máxima prioridad política y social.
Preacuerdo salarial con los profesores, por Editorial
El pulso que han mantenido los sindicatos del profesorado de Catalunya y el Departament d’Educació en torno al aumento salarial y otras mejoras, con veintitrés días acumulados de huelgas, protestas y cortes de carreteras, ha tocado a su fin. Ayer noche, tras otra jornada de...












