Cada 1 de junio, miles de familias ecuatorianas celebran el Día del Niño con regalos, salidas, juegos o actividades escolares. Pero, conforme los pequeños de la casa crecen, surge una pregunta: ¿A qué edad se deja de ser un niño? Para algunos padres, la celebración debería terminar a los 12 años. Otros creen que la infancia de sus hijos se extiende mientras vivan en casa. Mientras tanto, psicólogos y educadores aseguran que la respuesta no depende solo de la edad, sino también del desarrollo emocional y social de cada etapa. Para María José Ormaza, psicóloga clínica y consejera estudiantil de una universidad privada de Guayaquil, la infancia suele extenderse aproximadamente hasta los 11 o 12 años.Publicidad“Ahí empieza esta transición hacia otra etapa que es la adolescencia”, explica.Según la experta, la pubertad marca no solo cambios físicos, sino también transformaciones emocionales y sociales importantes. Por eso considera que, desde el punto de vista del desarrollo humano, el Día del Niño está más asociado a esa primera etapa.Sin embargo, aclara que las familias y las instituciones pueden darle diferentes significados a la celebración.PublicidadPublicidad“Uno nunca deja de ser el hijo o la hija para sus papás”, comenta.Los adolescentes ya no quieren ser llamados “niños”En las escuelas, ese cambio suele hacerse evidente alrededor de octavo de básica.PublicidadAnita Gálvez, coordinadora de educación nicial en el Colegio Politécnico, explica que en su institución celebran el Día del Niño hasta séptimo de básica porque, a partir de ahí, muchos estudiantes ya buscan ser tratados como adolescentes.“Celebrarlos como celebramos a los pequeñitos podría incomodarlos un poco”.Por eso, este año prepararon actividades diferenciadas según la edad. Los más pequeños tendrán conciertos y dinámicas especiales, mientras que los estudiantes mayores participan en actividades de integración distintas.Rodolfo Chang, rector de Copol, coincide en que muchos adolescentes ya no quieren sentirse identificados con la palabra “niño”.Publicidad“Algunos incluso se incomodan cuando se les dice niños porque esperan ser tratados de una manera diferente”, señala.Por eso, en su institución los alumnos que ingresan a octavo participan en un evento llamado “Hermanos de Excelencia”, donde estudiantes de tercero de bachillerato comparten juegos y actividades con ellos como una bienvenida a secundaria.“No se enmarca ya dentro del Día del Niño. Es más bien una transición”, explica Chang. ¿Cuándo deja de celebrarse?Alexandra, madre de tres hijos —uno de 20 años y mellizos de 12—, considera que el Día del Niño debería celebrarse hasta los 15 años. Aunque reconoce que las celebraciones en su núcleo familiar han cambiado con el tiempo, asegura que para ella sus hijos siguen conservando algo de infancia e intenta darles un detalle en este día. “El mayor aún no deja de ser niño”, comenta.Sandra, madre de un joven de 18 años y un adolescente de 15, asegura que su familia sigue celebrando el día, y que este año llevará a sus hijos a comer por la festividad. “Siempre serán mis niños”, comenta con emoción. Mientras que Yadira, madre de una adolescente de 17 años, cree que el Día del Niño debería celebrarse hasta los 12 años. Ella recuerda el momento en el que sintió que su hija dejó atrás la infancia: “Cuando dejó de jugar con muñecas, a los 10 años”.Juan, padre de cuatro hijos —uno de 25 años, una de 19 años y mellizas de 3—, también considera que la celebración debería acabarse a los 12 años. Señala que sus hijos mayores no esperan regalos ni felicitaciones en esta fecha.No estancar ni apurar el crecimientoPara Ormaza, hay una diferencia entre celebrar afectivamente a un hijo y mantenerlo emocionalmente atrapado en la infancia.“No está mal que papá y mamá sigan viendo a su hijo como ‘su niñito’. El problema sería que el adulto no pueda asumirse como adulto”, explica.Según la psicóloga, cuando un adulto continúa ocupando permanentemente el rol de “el niño de la casa”, pueden aparecer dificultades para construir independencia o establecer vínculos más maduros.“Después tenemos adultos que no saben ser adultos”, advierte.Al mismo tiempo, otros niños pueden enfrentar presión de sus familias para crecer y asumir responsabilidades que aún no les corresponden. “Hay que ser muy respetuosos de los tiempos de maduración del cuerpo y de los tiempos subjetivos del niño”, afirma. “Quemar etapas para las cuales un niño no está listo puede generar frustración y afectar su desarrollo”. Ormaza también cuestiona la idea de que un niño “deja de ser niño” únicamente porque abandona ciertos juguetes tradicionales.“Muchas veces no es que dejan de jugar, sino que cambian los juegos por pantallas, videojuegos o dispositivos tecnológicos”, explica.No todas las infancias se viven igualEspecialistas y educadores también recuerdan que la infancia no se experimenta de la misma manera para todos los niños. Mientras algunos celebran el Día del Niño con paseos, regalos o actividades escolares, otros atraviesan responsabilidades tempranas, trabajo infantil o contextos de vulnerabilidad.Chang señala que muchos niños crecen “sin haber tenido la posibilidad de vivir la infancia de la misma manera que otros”, una realidad que, asegura, también debería formar parte de la conversación alrededor de esta fecha.En esa línea, Ormaza recuerda que el Día del Niño no nació únicamente como una celebración comercial o familiar, sino también como una fecha para reconocer y proteger los derechos de las infancias. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció el Día Universal del Niño para promover derechos básicos como la educación, la protección, la salud, el juego y el desarrollo integral.“Es importante poder conmemorarlo y recordar los derechos que tienen los niños”, sostiene la psicóloga.Más allá de los regalosAunque las opiniones cambian sobre la edad exacta en la que termina la infancia, los especialistas coinciden en que el sentido del Día del Niño no debería reducirse a juguetes o regalos.“Lo que realmente buscan los niños y adolescentes es sentirse apreciados, queridos y tener tiempo para compartir con su familia”, sostiene Chang.Gálvez comparte esa idea y asegura que el verdadero valor de la fecha está en el reconocimiento emocional y la convivencia.“No es necesario un objeto con valor comercial. Lo importante es este reconocimiento y el tiempo compartido”, afirma. (I)
¿Cuándo se deja de ser niño? Lo que dicen padres, psicólogos y docentes sobre el Día del Niño
Especialistas sitúan el fin de la infancia alrededor de los 11 o 12 años, pero muchas familias siguen celebrando durante la adolescencia y en la adultez.










