Una ma�ana como otra cualquiera, Pliny Moody, un granjero de 12 a�os de la localidad de South Hadley (Massachusetts), se dispon�a a arar los campos de su padre. Sin embargo, nada m�s comenzar, desenterr� algo que llam� su atenci�n. Al bajarse del caballo y apartar un poco de barro, descubri� 12 huellas del tama�o de platos, cada una de ellas con las marcas de tres dedos. �De qu� eran esas huellas? En la actualidad, hasta un ni�o conoce la respuesta. Pero en 1802 nadie ten�a la m�s remota idea. Y mucho menos que Pliny Moody pudiera estar ante uno de los grandes descubrimientos de la historia de la Humanidad.En el siglo XIX los dinosaurios no solo cambiaron la ciencia para siempre, sino tambi�n nuestra forma de ver el mundo. Aquello dinamitaba la estructura filos�fica y religiosa que llevaba siglos sosteniendo Occidente. La idea de que el mundo hab�a sido creado de una vez, perfecto, estable y con el ser humano como centro, saltaba por los aires, literalmente, pieza a pieza. �Ah� estaba la prueba tangible, en forma de huesos colosales y dientes afilados como cuchillas, de que el mundo conten�a sorpresas que ni los pensadores m�s profundos hab�an so�ado�, sostiene el periodista estadounidense Edward Dolnick, quien acaba de publicar en Espa�a Dinosaurios en la cena (Pen�nsula).Es cierto que las huellas solidificadas en barro que encontr� Pliny Moody no fueron las primeras. Simplemente, durante siglos, se interpretaron mal. Un hueso gigante descubierto en 1677 fue considerado primero de elefante, y luego de gigante humano. La ciencia no ten�a herramientas conceptuales para entender esos restos. Aquellas cosas, simplemente, no pod�an ser. El problema no era aceptar la evidencia. Una mand�bula salpicada de dientes afilados de 15 cent�metros cada uno no era f�cil de ignorar. El problema era encontrar sentido a todo aquello. �Por qu� Dios habr�a permitido esas locuras? En un mundo construido para la Humanidad, �c�mo encajaban los dinosaurios? �Para qu� eran? �En este punto, la religi�n jugaba un papel importante, pero tambi�n la psicolog�a cotidiana�, aclara Dolnick.Para saber m�sLa primera bomba filos�fica fue la extinci�n, demostrada cient�ficamente por Georges Cuvier. Hoy nos parece normal, pero en el siglo XIX la idea de que una especie pudiera desaparecer completamente era casi una blasfemia. �Por qu�? Porque implicaba varias cosas muy inc�modas de aceptar. �O Dios se hab�a equivocado, o hab�a creado seres destinados a fracasar, o el mundo no era perfecto ni estable�, explica Dolnick.Tambi�n introduce otra idea devastadora. Que la naturaleza no garantiza la supervivencia de nadie. Si desaparecieron los dinosaurios, por qu� no podr�a desaparecer el ser humano. En ese momento, eso era filos�ficamente brutal. �El indicio de la extinci�n en el pasado geol�gico era como ese aire fr�o que sale de una bodega oscura�, escribi� el paleont�logo y ensayista Loren Eiseley. �Helaba el alma de los hombres. [...] Levantaba sospechas sobre la naturaleza del m�s c�modo y mejor de todos los mundos posibles, creado espec�ficamente para los hombres�.Lo que los fil�sofos hab�an considerado imposible, lo que los creyentes hab�an definido como herej�a, era verdad. �C�mo era posible que hubieran existido y desaparecido eras enteras antes de que los seres humanos hicieran acto de presencia? Y que durante aquellos largos periodos hubiera habido criaturas que se devorasen las unas a las otras, o se agazaparan cobardemente en las sombras, y que todos esos dramas se hubieran desarrollado sin ojos humanos que los contemplasen. Nada de todo aquello ten�a el menor sentido. �Qui�n representar�a una obra en un teatro vac�o?"Los seres humanos llevamos aqu� menos del 1% de lo que estuvieron los dinosaurios, ser�a una sorpresa hacerlo tan bien como ellos"Antes de los dinosaurios, mucha gente cre�a literalmente que la Tierra ten�a unos pocos miles de a�os. Los f�siles gigantes obligaban a imaginar mundos desaparecidos, millones de a�os, y vidas enteras antes del ser humano. El hombre deja de ser el centro temporal, y nuestra historia pasa a ocupar un instante microsc�pico. �La Humanidad deja de ser protagonista y se convierte en accidente tard�o, lo que supon�a una humillaci�n intelectual�, resume Dolnick.�La extinci�n resultaba aterradora por las mismas razones que la muerte lo es, pero multiplicadas, porque significaba el final de toda la Humanidad, no solo el de un individuo�, cuenta Dolnick. �Y eso no solo daba miedo, tambi�n desconcertaba, porque la creencia com�n era que los seres humanos �ramos las mascotas favoritas de Dios. �Por qu� iba Dios a deshacerse de sus preferidos? Hoy incluso los ni�os saben que los pandas est�n en peligro de extinci�n, y sigue siendo m�s f�cil pensar que otras especies podr�an desaparecer, �pero no nosotros!�.Todav�a faltaba otra bomba intelectual, porque los dinosaurios prepararon el terreno mental para Charles Darwin. �Darwin compar� revelar su teor�a con confesar un asesinato porque sab�a que ser�a atacado por derribar creencias profundamente arraigadas�, explica el autor de Dinosaurios en la cena. Una vez aceptas la extinci�n y mundos anteriores, ya puedes aceptar algo a�n m�s radical: que las especies cambian. La evoluci�n destruy� ideas cl�sicas como que las especies son eternas.Y aparece un pensamiento nuevo muy dif�cil de aceptar incluso hoy en d�a: que la vida no tiene un plan previo. Que no hay dise�o consciente sino azar, adaptaci�n, supervivencia, selecci�n natural. Quiz� la vida no era sagrada, como se pensaba. Ni siquiera demasiado importante. �Somos como alguien que no asciende por m�rito, sino porque todos los dem�s desaparecieron�, resume Dolnick.-�Cree que el hombre ha aceptado que podr�a extinguirse?-En el lenguaje cotidiano usamos la palabra dinosaurio para burlarnos de quienes est�n desfasados y parecen condenados a desaparecer. Pero los dinosaurios dominaron la Tierra durante m�s de 100 millones de a�os. Los seres humanos llevamos aqu� much�simo menos de un 1% de ese tiempo. Ser�a una feliz sorpresa que logr�ramos hacerlo tan bien como ellos."La idea de la extinci�n resultaba aterradora por las mismas razones que la muerte lo es, significaba el final de toda la humanidad"Una famosa cena de cient�ficos dentro de la escultura de un dinosaurio, celebrada en el Crystal Palace de Londres en 1853, introduce la idea de la ciencia como espect�culo de masas. Los dinosaurios pasan de enigmas a iconos culturales. Y el fen�meno dispara la imaginaci�n por encima de la precisi�n cient�fica: posturas incorrectas, anatom�as mal interpretadas, supuestas recreaciones de su forma de vida, de su inteligencia o de su estupidez que se extienden hasta hoy en d�a.�Durante mucho tiempo imaginamos a los dinosaurios como reptiles gigantes y torpes condenados a desaparecer por pura ineficacia evolutiva, pero la paleontolog�a moderna empieza a describir animales complejos, sociales y probablemente m�s inteligentes de lo que nos gustar�a admitir�, describe tambi�n el paleont�logo David Hone en La vida secreta de los dinosaurios, que acaba de publicar Arpa. Un resumen de d�cadas de descubrimientos para demostrar que los dinosaurios no fueron monstruos prehist�ricos, sino criaturas que migraban, cortejaban, cuidaban cr�as, luchaban entre s� y quiz� hasta ten�an algo parecido a personalidades.Porque muchas de las preguntas que inquietaron al mundo en el XIX siguen en el aire, y las respuestas aparecen en lugares m�s insospechados que la granja de Pliny Moody. Un ara�azo en la roca puede ser el resto de un ritual de apareamiento. Un hueso con mordeduras cicatrizadas revela peleas entre machos. Un conjunto de huellas paralelas sugiere desplazamientos colectivos parecidos a las migraciones actuales. Incluso existen f�siles de dinosaurios muertos sobre sus propios nidos, igual que aves incubando huevos. La gran revoluci�n de la paleontolog�a consiste en que los cient�ficos han dejado de mirar s�lo esqueletos: ahora leen excrementos fosilizados, caminos, fracturas, dientes rotos y restos de piel como quien reconstruye la escena de un crimen cometido hace 70 millones de a�os.Algunos yacimientos contienen decenas o cientos de individuos muertos juntos. Durante a�os aquello se interpret� como prueba autom�tica de vida en manada, pero hoy los investigadores son m�s cautos: un grupo puede morir unido porque conviv�a... o porque todos acudieron desesperados a la �ltima charca durante una sequ�a. Esa prudencia atraviesa toda la nueva paleontolog�a. Cada f�sil es una pista y una trampa. Un r�o pudo mover huesos durante kil�metros, mezclar especies y deformar cad�veres hasta fabricar historias totalmente falsas. �Una de las mayores equivocaciones es la idea de que animales como el Velociraptor y sus parientes cazaban en grupo. La evidencia de esto es incre�blemente d�bil y poco convincente y, sin embargo, se ha convertido en un hecho totalmente asumido�, apunta Hone.-�Jurassic Park ha ayudado o ha distorsionado nuestra visi�n de los dinosaurios?-Al principio fue una ayuda enorme. Impuls� la idea de que los dinosaurios pod�an ser inteligentes y activos, y no criaturas lentas y est�pidas que arrastraban la cola, como se representaban en d�cadas anteriores. Pero las pel�culas nuevas conservan ideas muy desactualizadas de los 90 que no representan la ciencia moderna ni nuestra comprensi�n actual de la biolog�a de los dinosaurios.Gracias a esc�neres tridimensionales de cr�neos, los paleont�logos reconstruyen cerebros y sentidos con una precisi�n impensable hace 20 a�os. As� sabemos que algunos ter�podos ten�an visi�n extraordinaria, olfato sofisticado y capacidad auditiva adaptada a la caza nocturna. Hay investigadores que incluso llegaron a comparar la inteligencia del Tyrannosaurus rex con la de ciertos primates.Otro cambio profundo en los �ltimos a�os afecta a su aspecto. Los dinosaurios ya no son vistos como bestias grises y uniformes. Hoy sabemos que algunos ten�an plumas, colores complejos y estructuras pensadas para exhibirse ante otros individuos. Cuernos, crestas y colas que probablemente funcionaban como se�ales sexuales, herramientas de intimidaci�n o s�mbolos de jerarqu�a social. En otras palabras, buena parte de la evoluci�n dinosauriana pudo estar impulsada por la necesidad de impresionar a otros dinosaurios. La prehistoria empieza a parecerse menos a un documental de monstruos y m�s a una mezcla salvaje de sabana africana, patio de colegio y desfile de aves del para�so.Aunque quiz� lo m�s desconcertante de este siglo sea la sensaci�n de cercan�a. Cuanto m�s se estudia a los dinosaurios, menos alien�genas nos parecen. Enfermaron, sufrieron infecciones, arrastraron heridas durante a�os y compitieron ferozmente por alimento y pareja. Algunos crec�an a velocidades descomunales; otros cuidaban huevos durante meses. Hab�a individuos que probablemente migraban miles de kil�metros y depredadores que alternaban caza y carro�eo seg�n la ocasi�n. El resultado es que cuanto m�s aprendemos sobre ellos, m�s evidente resulta que los dinosaurios no fueron un ensayo fallido de la naturaleza. Durante 180 millones de a�os dominaron la Tierra con bastante m�s �xito del que, seguramente, jam�s tendr� nuestra especie.
La huella filos�fica de los dinosaurios: "Su extinci�n significaba que o Dios se hab�a equivocado o el mundo no era perfecto"
Una ma�ana como otra cualquiera, Pliny Moody, un granjero de 12 a�os de la localidad de South Hadley (Massachusetts), se dispon�a a arar los campos de su padre. Sin embargo,...














