Los buses se detienen frente al gimnasio y apenas las puertas se abren, varias personas bajan mirando hacia ambos lados antes de intentar cruzar la vía. Entre las dos paradas ubicadas frente a frente en un tramo de La Joya no existe paso cebra, semáforo peatonal ni reductores de velocidad visibles pese a que diariamente decenas de peatones atraviesan ambos carriles para continuar sus recorridos. En el sitio, una de las paradas recibe a pasajeros que avanzan hacia sectores internos de la urbanización, mientras que la otra conecta con buses que salen hacia la vía principal. PublicidadEn medio de ambas queda una pequeña isla peatonal con bancas, utilizada por quienes esperan un espacio entre vehículos para terminar de cruzar.El riesgo diario para peatones en La JoyaDurante un recorrido realizado por este Diario, moradores y usuarios del transporte público señalaron que el principal problema aparece en horas de mayor movimiento vehicular, cuando cruzar puede tomar varios minutos.Marisol, de 58 años, indicó que diariamente debe atravesar la vía para llegar a la plaza donde trabaja. Explicó que muchas veces debe esperar hasta que algún conductor reduzca la velocidad para poder avanzar.PublicidadPublicidad“A veces me demoro bastante porque nadie quiere parar”, comentó mientras aguardaba junto a la parada. Según relató, las horas más complicadas suelen registrarse entre las nueve y media y diez de la mañana.La mujer señaló que son pocos los conductores que realizan señales para permitir el paso de peatones. “Uno tiene que arriesgarse y salir corriendo”, manifestó.PublicidadDificultades para niños y adultos mayoresPara quienes se movilizan con niños, el cruce requiere todavía más atención debido al flujo constante de carros y buses.Jaime Vela, de 35 años, explicó que utiliza frecuentemente el transporte público y que debe cruzar la vía para dirigirse a su vivienda o acudir a locales cercanos del sector. Indicó que, cuando está acompañado de sus hijos pequeños, el trayecto se vuelve más complicado debido a la circulación continua de vehículos.“Hay personas que andan en vehículo y no respetan”, expresó. Aunque mencionó que en ciertos momentos existe apoyo de agentes de tránsito en la zona, sostuvo que la dificultad reaparece cuando no hay control.Adultos mayores que utilizan buses para movilizarse hacia otros sectores coincidieron en que las horas pico representan el momento más complicado para atravesar la vía.PublicidadLa urgencia de un semáforo o puente peatonalLelia Kruskaya comentó que suele cruzar para tomar buses cuando necesita salir hacia el centro de Guayaquil o asistir a misa. Según explicó, durante ciertos momentos del día el paso puede realizarse con menos dificultad, pero el panorama cambia entre el mediodía y el final de la tarde.“A partir de la una de la tarde y desde las cinco ya es difícil”, indicó.La mujer considera que en el sitio debería existir un semáforo peatonal o un puente que permita conectar ambas paradas de forma más segura. “Cuando regreso tengo que bajarme y cruzar”, relató.Mercedes Sedeño, de 58 años, señaló que el cruce representa una dificultad adicional debido a su edad. Comentó que en varias ocasiones debe acelerar el paso para evitar quedar detenida entre vehículos que continúan avanzando.“Tengo que correr a esta edad”, expresó. (I)