La luz verde para peatones acababa de encenderse en una de las intersecciones de la zona comercial de Los Vergeles, justo en las calles Carlos Aurelio Rubira Infante y Teniente Coronel José Carbo y Unzueta. Una mujer avanzó junto a un menor de edad, pero ambos detuvieron nuevamente el paso cuando una el conductor de una tricimoto continuó su recorrido sin respetar la señal. La situación ocurrió en pocos segundos y refleja una preocupación que habitantes de la ciudadela que caminar por varias calles del sector exige mirar más de una vez antes de cruzar, incluso cuando el semáforo otorga prioridad al peatón.PublicidadLos Vergeles cuenta con dos conexiones principales hacia vías principales, una a la avenida Francisco de Orellana y la otra a la autopista Narcisa de Jesús. Las tricimotos forman parte del transporte interno de la ciudadela y trasladan diariamente a pasajeros hasta esos corredores, donde continúan sus recorridos en buses urbanos. Sin embargo, habitantes del sector afirman que una parte de estos vehículos busca reducir el trayecto ingresando por accesos destinados únicamente para la salida de automotores, avanzando en contravía o atravesando intersecciones sin esperar el cambio de luz.PublicidadPublicidadDurante un recorrido en la ciudadela, este Diario pudo observar varias tricimotos que ingresaban por el acceso conectado con la avenida Francisco de Orellana, pese a que ese carril está destinado únicamente para la salida de vehículos. En el extremo que comunica con la autopista Narcisa de Jesús, también se observaron unidades circulando por el área destinada al paso peatonal para incorporarse nuevamente a la vía interna.El movimiento aumenta en la zona comercial, donde funcionan locales de distintos giros y el tránsito de peatones es permanente. Allí, personas que acuden a realizar compras o esperan transporte deben compartir espacio con tricimotos, motocicletas, buses y vehículos particulares.El temor de los peatones al cruzar las callesEstefanía Ramos conoce esa realidad desde hace 18 años, donde ha visto cómo los diferentes medios de trasporte, sobre todo las tricimotos, complican la movilidad peatonal. Explicó que hace tiempo dejó de confiar únicamente en el semáforo para cruzar. “Uno ya se acostumbró a mirar dos y hasta tres veces antes de pasar. Aunque el semáforo esté a favor, no puedes confiarte”, contó.PublicidadRecordó que hace pocos días presenció un siniestro en el que un motociclista estuvo cerca de ser impactado por un vehículo que no redujo la velocidad al llegar a una intersección. Dijo que discusiones y reclamos entre conductores ocurren con frecuencia cuando uno invade el paso del otro.“Hay lugares donde me da más tranquilidad pagar $ 0, 50 más del viaje, en tricimoto, que pasar caminando y me atropellen”, agregó.Falta de señalización y omisión del paso peatonalLaura Guamán llegó hace dos años a Vergeles, pero aseguró que le bastó poco tiempo para identificar los puntos donde ocurren más inconvenientes. “Sí hay accidentes porque hay personas que no paran donde deben hacerlo, hay señalizaciones pero no obedecen”, afirmó.A su criterio, hace falta reforzar la señalización horizontal para indicar con mayor claridad el punto donde deben detenerse los vehículos antes de ingresar a una intersección.“Uno quisiera que hubiera más control. Los semáforos funcionan; el problema es que muchos no los respetan y nadie les llama la atención”, dijo.Cambios en la rutina de los habitantesJorge Cárdenas reside en Vergeles desde finales de la década de los noventa. Aseguró que el comportamiento de los conductores ha cambiado la forma en que muchas personas cruzan las calles.“Uno espera un poco más, aunque el semáforo ya le dé paso. Eso pasa todos los días porque siguen avanzando tricimotos, motos y carros”, comentó.Contó que, durante las mañanas, numerosas personas se dirigen hacia los paraderos de buses ubicados sobre la avenida Francisco de Orellana y la autopista Narcisa de Jesús, lo que incrementa la presencia de peatones en los cruces.“Todos quieren llegar rápido. El que maneja busca avanzar primero y el peatón termina esperando hasta sentirse seguro”, manifestó.Las tricimotos continúan siendo uno de los medios de transporte más utilizados dentro de Vergeles por la facilidad que ofrecen para conectar distintos sectores de la ciudadela con las avenidas principales. Habitantes reconocieron esa utilidad, aunque consideraron que el servicio debe desarrollarse con mayor respeto a las normas de tránsito.Por alrededor de diez minutos, este Diario pudo observar a familias que intentaban cruzar esperaron hasta que terminaran de pasar los vehículos antes de continuar su camino. Esto sucedió al menos para 12 familias que caminaban por la zona comercial. “Antes uno veía el semáforo y cruzaba. Ahora primero mira si realmente los carros o las tricimotos van a parar. Solo después de eso uno sigue”, dijo finalmente. (I)
Las tricimotos y la falta de respeto a los semáforos ponen en riesgo a los peatones en Los Vergeles: “Uno se acostumbró a mirar dos y hasta tres veces antes de pasar”
Peatones dicen que mirar el semáforo ya no es suficiente para cruzar con tranquilidad en las calles de Los Vergeles.









