Madrid (EFE).- El tráfico ilícito de residuos textiles ha sido elevado a amenaza internacional «relevante» por la Guardia Civil y en estos momentos «se dan las condiciones para que el fenómeno aumente», según advierten a EFE fuentes del Seprona, tras dar detalles del «modus operandi», rutas y perfil de este tipo de delincuencia ambiental.

Los residuos textiles son «atractivos» para la delincuencia ambiental porque combinan mucho volumen, bajo valor unitario, costes crecientes de gestión y facilidad para «camuflar» el residuo como ropa usada o producto reutilizable, aseguran desde la unidad especializada de la Guardia Civil para la protección de la naturaleza y del medio ambiente.

El reto policial es seguir la trazabilidad real: origen, transportista, intermediario, almacenamiento, tratamiento y destino final efectivo, añaden las fuentes.

«No todos los casos identificados responden a organizaciones criminales clásicas»; en muchas ocasiones aparecen estructuras empresariales, intermediarios, transportistas o gestores que utilizan documentación y sociedades para reducir costes o eludir obligaciones ambientales.

El residuo textil gana peso en el tráfico ilícito