“¡Es una decisión política! ¡Desconectada de los hechos y la realidad!”, dijo Danny Danon, embajador israelí ante las Naciones Unidas, al enterarse de que su país acababa de ser incluido en la lista negra de la ONU sobre violencia sexual en zonas de conflicto, junto con Hamás.El secretario general de la ONU, António Guterres, fue el encargado de hacerle llegar la noticia al embajador a través de una llamada telefónica.En el informe anual de Guterres al Consejo de Seguridad sobre violencia sexual relacionada con los conflictos, publicado en agosto del año pasado, el secretario general puso a Israel y a Rusia “sobre aviso” de que este año podrían ser añadidos a la lista de partes “sospechosas de forma creíble de cometer o ser responsables de patrones de violación u otras formas de violencia sexual”.Por su parte, Danon calificó de “nuevo mínimo” el hecho de equiparar a Israel con Hamás. Defendió que su nación había respondido con detalle a cada acusación y que la ONU era la que había optado por no visitar ni examinar la situación en persona. Además, aprovechó para anunciar la ruptura de lazos con Guterres, alegando que el secretario general había violado “todos los estándares de honestidad, integridad y profesionalidad”.