El Índice de Precios de Consumo (IPC) no recoge la compra de vivienda, y no va a hacerlo en el corto plazo. Este escenario planteado ayer por el subdirector general de Estadísticas Coyunturales del Instituto Nacional de Estadística (INE), Ignacio González Veiga, durante un encuentro con periodistas, choca con un contexto de cada vez mayor peso de la vivienda en las finanzas de las familias. Sin embargo, al considerarse económicamente una inversión, no se incluye entre los bienes y servicios que conforman la 'cesta de la compra' habitual de los hogares.La decisión de no incluir la vivienda en el IPC viene de lejos. Hay que irse unos 20 años atrás para encontrar el rechazo de la Unión Europea (UE) a su inclusión, pero los tiempos cambian y el debate se reabrió hace tiempo. De hecho, para González Veiga, podría tener sentido meter la compra de vivienda en un indicador de evolución de precios que representa el gasto de los hogares, pero "desvirtuaría" el cálculo de la inflación porque su peso sería muy grande.

Es el escollo que están buscando la forma de sortear a nivel europeo: "Se está intentando ver cómo se podría hacer desde hace ya bastantes años, y en los últimos dos ya concretando bastante". La tarea se prevé compleja pero aunque "hoy por hoy no hay visos de cara al cortísimo plazo, a lo mejor sí tenemos noticias de aquí a dos o tres años" si se alcanza un consenso entre los países.