Las dos salas que pusieron el nombre de Canciller como referente del rock en Madrid y en todo el mundo las ocupan ahora dos cadenas de supermercados. La primera, en el barrio de El Carmen del distrito de Ciudad Lineal, fue un lugar especialmente importante para una comunidad heavy que en los ochenta disfrutaba de todo un esplendor del género al tiempo que sufría estigmas y prejuicios. Los pelos largos, las cadenas o las chupas con imágenes siniestras trasladaban una imagen que incomodaba a gran parte de la población en un contexto de elevados índices de criminalidad y drogodependencia. Sin embargo, una noche en el Canci bastaba para comprobar que el espacio representaba todo lo contrario: seguridad, libertad, hermanamiento y camaradería.

Es lo que muestra el documental Canciller, el templo del rock (2025). Un largometraje que rinde tributo a la sala y que ha podido verse este jueves 28 de mayo en la Sala Equis de Madrid, mientras que el sábado 30 a las 22.30 recalará en los Cines Zoco de Majadahonda. Todo ello en el marco del GET BACK! Music Doc Fest de la capital.

Su director, Vicente Martín Terán, atiende a Somos Madrid para recordar una historia que le pilló muy de cerca, ya que vivía a pocos metros. Un viaje que comenzó el 21 de diciembre de 1984 y finalizó el 21 de mayo de 1995, once años en los que por su escenario pasaron Leño, Obús, Barón Rojo o los mismísimos Iron Maiden. Como bien recoge el documental, los de Steve Harris acabaron encantados con su concierto, celebrado en marzo de 1993. Ese mismo mes, Ramones también se subió a sus tablas. Una banda del calibre de Topo, muy asidua al Canciller, le dedicó incluso un tema en 2010 que recoge muy bien su carácter de catedral rockera y punto de encuentro.