Hacerse mayor no consiste en que te recomienden que hagas pilates para la espalda o aprender, a tu pesar, qué narices es eso de la inflamación sistémica. Ni siquiera descubrir que a mucha gente de tu edad ya la han hecho abuela. Hacerse mayor es descubrir que tus hijos no solo tienen agenda social propia, sino que asisten a ceremonias que no sabías que existían. O peor, que creías extinguidas. Sí, eso es lo que te hace definitivamente mayor. IstockEl momento crucial llega cuando tus hijos te anuncian que tienen una puesta de largo. Cual herederos de una plantación de algodón de Luisiana y no las criaturas que hace nada desayunaban lo que tú dispusieras, vienen y te sueltan esa frase arqueológica. Tengo una puesta de largo. Es que huele a alcanfor. A marquesas asmáticas. A esa antigua Europa, antes muerta que sencilla, que prefería perecer de tuberculosis que perder la elegancia. Y una espera ver resucitar a Marcel Proust tras un biombo o tener que animar a una niña de John Singer Sargent prematuramente decepcionada por un matrimonio arreglado. Pero no. Nada que ver.Te haces definitivamente mayor el día en que tus hijos te anuncian su primera puesta de largoLa debutante y el debutante de hoy, que aquí también fluyen los sexos, solo necesitan acceso a TikTok y una madre exhausta para movilizar el evento. Sí, porque esta es otra. Ya no son fiestas. Son puestas de largo. Y eventos, lo que significa que el asunto, si una no se pone seria y establece sus mínimos, puede llegar cargado de este punto entre vulgar y siniestro.Primero llegaron los baby showers, importados con la alegría contagiosa de Shakira. Después, las fiestas de quinceañera marcando con acento igualmente latino el final de la niñez a toda lentejuela. Y ahora nos aburren con estas puestas de largo a los 18, previo lanzamiento de birretes en sus graduaciones de bachillerato.Y ojo. Porque ya no pintas nada. Aquí la agenda la ponen ellos. No pasa como en infantil, cuando los padres reuníamos a homenajeados para evitar una o dos fiestas a la semana, sino que ahora hay líos casi cada día. Cuando ellos quieren y tú los pagas. Pues eso. Eso es hacerse mayor.Eso y asumir que tus hijos no leerán jamás a Bowles, que creen que Les fleurs du mal es una ginebra barata y que las majas no son esas señoras estupendas que Goya vestía o desnudaba por encargo, sino las tipas simpáticas que montan buenas puestas.Margarita Puig (Barcelona). Empezó su carrera profesional en el Diari de Barcelona . Desde entonces la hemos visto y escuchado en programas tan variados como Gol a Gol ; Tot l’esport ; Bonic vespre ; Versió Original; El club; Catalunya, parada i fonda ; Senyores i senyors , en el programa de Toni Clapés Versió RAC1 ; en Els matins de Josep Cuní , en TV3; en 8 al dia , de 8TV; Escletxes en BTV y Blanc sobre Blanc , en el Canal 33. Conocedora de los rincones más recomendables e insólitos de Barcelona, también es autora de guías como Restaurantes de Barcelona donde nunca te han llevado