La artista Lucrecia se ríe cuando le preguntan por su edad. “Ay, ¡qué necesidad! Parafraseando a mi querida Celia Cruz, yo nací en Santiago de Cuba en marzo de mil novecientos punto com”, dice, soltando una de sus enérgicas carcajadas y derrochando el sentido del humor que la caracteriza. Nos reunimos con la cantante, escritora y mítica presentadora del programa infantil de televisión Los Lunnis en Sitges (Barcelona), donde reside con su familia. Doctora en Musicología y ganadora de un Grammy, este 2026 lo pasará de gira: Álbum de Cuba (30 años de Salsa, Son y Boleros) será el tour global que la llevará por España, Europa y América Latina, y Celia vive, otra gira que rinde un emotivo homenaje a Celia Cruz, pasará por el Salsa Fest de México en junio. “Estoy encantada, yo nunca he sentido presión ni por hacerme mayor ni por el éxito, soy una persona muy tranquila a la que le gusta hacer proyectos bonitos”, resume. P. Tendrá muchísimas anécdotas relacionadas el programa.R. ¡Muchísimas! Me ha parado muchísima gente por Los Lunnis, pero uno de los momentos más emocionantes fue cuando conocí a un niño autista que me miró, me dijo “gracias por el arcoiris” y volvió absorto a lo que estaba haciendo. P. La de Los Lunnis fue una época en la que se vendió mucho la multiculturalidad, como si el racismo ya no existiera. R. Hablando solo por mí, nunca he sentido episodios de racismo severo. Me integré muy bien, aquella fue una época acogedora y creo que abrí muchos caminos en este país. Para muchos niños blancos fui la primera mujer negra que les hablaba desde la televisión y para muchos niños de origen africano normalicé que una persona con su color de piel ocupara ese lugar. Siento que, en realidad, los niños nunca se fijaron en mi color de piel, me vieron representando la cultura. Eso es algo importantísimo porque yo no creo en la diferencia. Se lo debo a mi madre, que me enseñó a mirar a las personas sin importar su origen o aspecto. P. Organiza unos premios que se llaman ‘Alegría de vivir’. ¿No le cansa ser tan positiva siempre? R. (Ríe a carcajadas). ¡Yo también tengo mis malos días! Una vez estaba llorando por un problema que tenía y una persona me pidió una foto en la calle. Ahí le dije: ‘Fíjate que no me siento nada bien, pero tú si quieres hacerte una foto por la imagen de mí que tienes por la televisión y la música, yo me la tomo contigo’. Fui sincera con esa persona y me comprendió. P. ¿Cómo remonta Lucrecia un día difícil?R. Procuro nutrirme de cosas buenas: de mi piano, de salir al sol, de mi familia, de ponerme esa canción con el mensaje que me sube para arriba. ¡Nunca hay que perder las ganas de vivir!P. ¿No le pasó ni cuando pasó por su cáncer de mama?R. Ahí sí fue duro, pero me lo detectaron de forma temprana, me operaron y me recuperé. Doy gracias a la red de sanidad pública española, es algo que repetiré siempre.P. Le vetaron la entrada a Cuba por participar en la banda sonora de la película Balseros, que fue nominada al Oscar. R. No he vuelto a Cuba. Desde el principio supe que La noche de la iguana, la canción de la película, me traería problemas. Fue cantarla y me cerraron todas las puertas. Ya te puedes imaginar mi reacción. Ha sido un intermedio que dura ya muchos años, pero siempre diré la verdad sobre lo que ha ocurrido en Cuba, no me arrepiento.Me vetaron en Cuba desde que canté para la película ‘Balseros’, no me arrepiento de decir la verdadP. ¿Le preocupa la presión estética por permanecer joven y delgada en las artistas consolidadas,?R. Por suerte, tengo buena genética, pero soy consciente de la presión. En la pandemia, como toda España, me engordé, y cuando tuve que volver a los escenarios tenía que meterme en 26 cambios de vestuario. ¡No podía pagarme trajes nuevos! Así que cerré la boca, perdí unos kilos y lo solucioné (ríe). P. ¿Y qué le diría a las artistas jóvenes que se ven presionadas por la fama y las redes?R. Que estudien, que se preparen bien para vivir bien esta vida. Es muy importante que se rodeen de gente que las conozcan bien y las quieran. Hay que tener a personas que no solo te aplaudan, sino que te pongan en tu sitio y te recuerden siempre quién eres.P. ¿Cómo está viviendo el proceso de regularización de inmigrantes en España?R. Con mucha alegría de que las personas que vengan a buscarse bien la vida tengan una vida mejor. Al final, a todos nos interesa. ¿Quién no querría que nuestra hija o nuestra sobrina sea alguien en la vida?
Lucrecia, artista: “Me enorgullece haber sido la primera presentadora negra que hablaba a los niños en televisión”
La cantante, compositora y presentadora afronta una gira mundial en la que recordará sus álbumes y homenajeará a Celia Cruz
















