Desde 2014, Yemen arrastra una guerra civil devastadora que ha fracturado el país entre las zonas controladas por los rebeldes hutíes —incluida Saná, la capital— y los territorios en manos del Gobierno reconocido internacionalmente. Los hutíes, considerados como parte del autodenominado Eje de la Resistencia, han demostrado actuar en la misma línea que los intereses de Teherán. La guerra en Irán ha sido un ejemplo más de esto: hace apenas dos meses, los hutíes decidieron unirse a la guerra lanzando un misil contra Israel que, aunque no efectuó graves daños, fue una clara demostración de que en el momento adecuado no dudarán en regionalizar más aún la guerra y unirse a Teherán. El viceministro de Exteriores yemení, Mustapha Ahmed Mohamed Noman, sostiene en una entrevista con El Confidencial que los hutíes están aguardando a la espera de nuevas órdenes desde Irán para intensificar sus ataques. En el peor de los escenarios, advierte, la escalada podría afectar al estrecho de Bab el-Mandeb, un paso marítimo estratégico que conecta el mar Rojo con el océano Índico a través del golfo de Adén y por el que transita alrededor del 12% del comercio mundial. De cerrarse, implicaría el cierre de dos canales de comercio vitales (teniendo en cuenta el estrecho de Ormuz) que podría acarrear consecuencias aún más devastadoras para la economía mundial. Con las negociaciones entre Estados Unidos e Irán estancadas y sin avances significativos, la posibilidad de una prolongación del conflicto gana cada vez más peso entre los distintos actores de la región. PREGUNTA. ¿En qué punto se encuentra la guerra de Yemen? RESPUESTA. Estamos en una situación de ni guerra ni paz. El Gobierno siempre ha dicho que quiere la paz y que no quiere volver a la guerra, porque conocemos perfectamente sus consecuencias. El problema es que los hutíes no están interesados. Se sienten demasiado fuertes y creen que no necesitan negociar. El Gobierno no tiene inconveniente en sentarse con ellos para hablar de paz, pero antes deben darse ciertas medidas de confianza mutua. Por ejemplo, la liberación de prisioneros. La semana pasada hubo un intercambio importante, con más de 1.100 detenidos liberados, pero todavía quedan muchos más. También deben comprometerse a respetar la Constitución y a discutir el desarme. Y esto es algo racional. No puedo sentarme a negociar con alguien que tiene un arma sobre la mesa mientras yo estoy aquí con corbata. No pedimos que entreguen las armas inmediatamente, pero sí al menos un compromiso claro de que lo harán cuando haya un acuerdo político. No pueden acudir a una negociación con tanques, drones y vehículos blindados. Además, han desarrollado una importante capacidad militar y tecnológica. P. ¿Qué tipo de capacidad? R. Fabrican drones localmente y venden armas a países como Somalia o Sudán. Como Gobierno, no podemos aceptar negociar con un actor no estatal que dispone de ese arsenal. Y ahora, además, tenemos la guerra con Irán, que nos afecta especialmente desde el punto de vista humanitario. Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Qatar o Kuwait eran grandes donantes para Yemen, pero ahora están demasiado ocupados con su propia situación. En este momento dependemos prácticamente solo de Arabia Saudí. Los países europeos que antes ayudaban ahora están concentrados en Ucrania. Han perdido recursos debido a la crisis con Irán y, además, tienen presiones internas: votantes, programas sociales y problemas nacionales. Y a los votantes europeos les preocupa lo que ocurre en sus propios países, no en Yemen. Todo esto ha agravado enormemente nuestra situación. Y más aún desde que Estados Unidos recortó la ayuda internacional. P. ¿Cómo han afectado esos recortes a Yemen? R. Muchísimo. Cerca del 80% de la ayuda humanitaria internacional provenía de Estados Unidos. Era el principal donante. Cuando Washington se retiró, esa carga tuvo que recaer sobre Europa, Japón, Corea del Sur o Australia. Pero esos países están volcados en Ucrania. Han invertido miles de millones allí y no pueden desatender a sus propios ciudadanos para ayudar a Yemen. Lo entendemos. Pero Yemen sigue necesitando ayuda. Esta misma mañana hablaba con representantes españoles y les decía lo mismo: no es una amenaza, pero si el mundo no ayuda a Yemen ahora, Yemen acabará convirtiéndose en un problema mucho mayor en el futuro. Los hutíes están amenazando el mar Rojo y el estrecho de Bab el Mandeb. Antes, en Europa casi nadie hablaba del mar Rojo. Solo empezó a importar cuando los hutíes comenzaron a atacarlo y a interferir en el tráfico marítimo. P. ¿Qué consecuencias tiene eso para Europa? R. Muy claras. Europa ha tenido que asumir mayores costes de seguros y muchas rutas comerciales han tenido que desviarse rodeando África para llegar al Golfo o a Asia. Los hutíes son relativamente pequeños, pero han conseguido tomar el mar Rojo como rehén. Y podrían volver a hacerlo. P. En caso de que las negociaciones en la guerra en Irán fracasen, ¿podrían los hutíes tomar mayor acción en este conflicto teniendo en cuenta que ya mostraron su apoyo a Irán? R. Nosotros estamos en contra de la guerra en sí misma, porque es destructiva. Es cierto que no tenemos buenas relaciones con Irán; de hecho, no tenemos ninguna relación. Irán apoya a actores armados no estatales como los hutíes. "Todos los países árabes querrían tener relaciones normales con Irán" Pero esta guerra perjudica a toda la región. Qatar, por ejemplo, ha dicho que pierde unos 20.000 millones de dólares al mes. Los aeropuertos en Bahréin, Emiratos, Qatar o Kuwait han estado cerrados durante semanas. Todos están sufriendo las consecuencias. Y cuando esos países sufren, Yemen sufre aún más porque dependía de ellos. Son economías ricas y se recuperarán rápido. Yemen no. P. ¿Puede haber una paz realista mientras los hutíes mantengan vínculos militares e ideológicos con Irán? R. Para que eso ocurra, primero tienen que comprometerse públicamente con la Constitución y aceptar que entregarán las armas. Solo entonces podremos empezar a negociar seriamente. P. Si también fracasan las conversaciones entre Estados Unidos e Irán, ¿teme una mayor desestabilización regional? R. Es una cuestión muy complicada. Irán es un gran país y tiene todo el potencial para convertirse en un Estado normal, centrado en su propia población y no en proyectar influencia fuera de sus fronteras. Todos los países árabes querrían tener relaciones normales con Irán. El problema está dentro de Irán. Ahora solo podemos esperar y ver qué ocurre. Lo preocupante es que no parece que Donald Trump tenga un plan claro. P. ¿Cree que realmente no lo tiene? R. Personalmente, no veo ningún plan. No hemos visto ninguno. Recuerdo que pocas horas después de los primeros ataques ya hablaba de guerra. Y repetía constantemente que Irán debía abrir el estrecho de Ormuz… cuando en realidad ya estaba abierto. Incluso llegó a anunciar posibles ataques con antelación. Eso no parece una estrategia seria. El problema de Trump es que todo gira alrededor de él mismo, del dinero y de los negocios. Muchos de sus enviados internacionales son promotores inmobiliarios. Ve el mundo como un gran terreno donde construir complejos turísticos o campos de golf. Lo dijo claramente cuando habló de convertir Gaza en una "Riviera". P. ¿Están los hutíes pensando en el interés nacional de Yemen o en los intereses geopolíticos de Irán? R. Claramente no actúan en interés de Yemen. ¿Qué gana Yemen atacando barcos comerciales en el mar Rojo? ¿Qué gana vendiendo armas? Nada. Lo más triste es que los hutíes controlan parte del país como si fueran traficantes o contrabandistas armados. Mientras tanto, Israel ha destruido gran parte de la infraestructura que Yemen había construido durante setenta años: aeropuertos, carreteras y puertos. Todo ha quedado devastado. No veo que tengan en cuenta el interés nacional yemení. P. Algunos analistas sostienen que Irán ha utilizado a Yemen como herramienta de presión contra Occidente mediante la desestabilización del mar Rojo y las amenazas al tráfico marítimo. ¿Está Yemen pagando el precio de la confrontación de Teherán con Washington e Israel? R. Sí, por supuesto. Lo que hicieron a través de los hutíes fue demostrar que podían controlar el mar Rojo. Y lo consiguieron, pero no como lo haría un Estado normal, sino como piratas. Y eso no responde al interés nacional de Yemen. Después comenzaron a lanzar misiles y drones contra Israel. ¿Qué hemos ganado con eso? ¿Qué han ganado los palestinos? Entiendo que emocionalmente pueda resultar satisfactorio atacar a Israel, pero a cambio los israelíes destruyeron gran parte de nuestra infraestructura. Entonces, ¿cuál fue el beneficio? Ese es el problema de los hutíes. P. ¿Hasta qué punto existe el riesgo de que Yemen quede completamente arrastrado a una confrontación más amplia entre Irán y Occidente? R. Es interesante porque el mar Rojo está controlado principalmente por dos actores: Arabia Saudí y Yemen. Arabia Saudí está utilizando ahora el mar Rojo como principal vía comercial, porque ya no puede depender plenamente del Golfo o del estrecho de Ormuz. Su petróleo sale por Yeda, en el mar Rojo, y desde allí se exporta. Por un lado están los saudíes, que están obteniendo beneficios porque las mercancías entran por sus puertos y luego se distribuyen por carretera hacia Qatar, Emiratos o Kuwait. Y por otro lado están los hutíes, que no utilizan esa posición de manera constructiva, sino como herramienta de presión y chantaje sobre la comunidad internacional. De momento permanecen relativamente quietos, observando lo que ocurre entre Estados Unidos e Irán. Personalmente creo que Teherán les ha pedido que no actúen por ahora. Porque si comienzan a lanzar misiles de forma masiva, Yemen sería un blanco muy fácil para Estados Unidos. Yemen no es Irán. Irán tiene capacidad de respuesta, tiene misiles y es un país grande. Nosotros no. Por eso creo que Irán mantiene a los hutíes en reserva, a la espera de ver si los necesita más adelante. Todo dependerá de lo que ocurra entre Trump, Netanyahu y el régimen iraní. P. Pero los hutíes sí lanzaron ataques contra Israel hace aproximadamente un mes. R. Sí, pero fueron limitados, creo que apenas dos misiles. Y quizá —no lo sé con certeza— los estadounidenses pidieron a Israel que no respondiera. Es posible. P. Si mañana disminuyera la influencia iraní sobre los hutíes, ¿estaría Yemen mucho más cerca del final de la guerra? R. Sí, absolutamente. Irán tiene una enorme influencia sobre los hutíes y hay que ser honestos al respecto. Si esa influencia desapareciera o se redujera significativamente, la paz en Yemen estaría mucho más cerca.
El otro cabo suelto de la guerra de Irán, Yemen: "Somos un blanco fácil para EEUU"
El viceministro de Exteriores yemení, Mustapha Ahmed Mohamed Noman, sostiene en una entrevista con El Confidencial que los hutíes están aguardando a la espera de nuevas órdenes desde Irán para intensificar sus ataques








