El movimiento aliado del régimen iraní recauda impuestos, gestiona los puestos de trabajo de la administración y controla medios en gran parte del país árabe
Conocidos formalmente como Partidarios de Dios, los hutíes son un movimiento aliado con Irán que controla y gobierna gran parte del noroeste de Yemen, incluida la capital, Saná, donde vive la mayoría de la población del país, y vastas zonas del litoral del mar Rojo. Aunque son reducidos con frecuencia a una milicia subordinada a Teherán, los hutíes son un grupo complejo. Surgieron a finales de los años 90 como un movimiento de resurgimiento religioso de la secta zaidí del islam chií en el empobrecido norte de Yemen. Y tras años operando como una guerrilla contra el Ejército, lanzaron una ofensiva con la que tomaron Saná en 2014 y
-siguen-avanzando-en-yemen-tras-cinco-anos-de-intervencion-saudi.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2020-03-25/los-huthi-siguen-avanzando-en-yemen-tras-cinco-anos-de-intervencion-saudi.html" data-link-track-dtm="">el país se sumió en una guerra civil con el Gobierno respaldado por la comunidad internacional.
Actualmente, los hutíes dirigen un gobierno totalitario en los territorios bajo su control, donde gestionan una maquinaria estatal y ejercen una autoridad de hierro sobre prácticamente todos los aspectos de la vida. A pesar de arrastrar una trayectoria cuestionada y graves problemas financieros, el gobierno de los hutíes recauda impuestos, gestiona los puestos de trabajo de la administración, controla medios de comunicación estatales, es responsable de los servicios públicos, y ejerce una gran influencia en ámbitos sociales como las mezquitas y los deportes. Cuentan, además, con un formidable aparato de seguridad y una fuerza militar más parecida a un ejército que a una mera milicia, incluido un lubricado sistema de reclutamiento forzoso.









