OpiniónPara votar bien tenemos que saber en qué medida existe una disposición a conciliar con el opuesto y a aceptar los controles del sistema democrático.28.05.2026 22:01 Actualizado: 28.05.2026 22:01 El título es un poco fuerte, pero es verdadero. Por conveniencia de los dos candidatos que lideran las encuestas nos quedamos sin debates entre los aspirantes. Esa ausencia de debates disminuyó la calidad y la transparencia del proceso democrático que vivimos. Si defendemos con ahínco el derecho fundamental a la libre expresión, debemos defender también nuestro derecho ciudadano a escuchar, a conocer en profundidad a los candidatos y sus planes.El candidato no se conoce en los eventos masivos. A ellos solo asisten seguidores, que llegan muy convencidos, a veces transportados en buses y chivas, y dicen que en ocasiones hasta remunerados. Vienen a gritar vivas, jamás a analizar críticamente las ideas y las propuestas. El orador puede ser terriblemente gris y aburridor (no voy a dar ejemplo) y no importa. El acompañamiento entusiasta no depende del candidato, es una condición inherente al acto mismo y al grupo. En los eventos masivos se construye una ‘ilusión de unanimidad’, fenómeno que los psicólogos llaman “el asesino silencioso del pensamiento independiente”.Así no es raro que si el resultado no favorece a ese candidato, su público reclame un supuesto fraude, porque sintió que “todo el mundo” estaba de acuerdo. En cambio, los debates públicos entre varios candidatos, gracias a la televisión y al streaming por internet, sí le llegan a todo el mundo y permiten conocer a la persona y, al menos parcialmente, sus ideas y proyectos.La lectura de los planes, de los carteles y de las coloridas piezas publicitarias no son lo mismo. Un discurso en la plaza o la colección de todos los discursos en 400 páginas no son realmente informativos; al contrario, confunden.El debate no se hace para convencer a los otros candidatos, se hace para ilustrarnos a los ciudadanos.Recuerdo el debate entre Kennedy y Nixon en 1960. Dicen que Nixon llevaba la ventaja por haber sido vicepresidente del popularísimo general Eisenhower, pero que por algunas actitudes y rasgos personales perdió. Los sucesos en la posterior presidencia de Nixon de 1969 a 1974, de alguna forma confirmaron que el juicio que el público amplio se había formado, en aquel debate de 1960, no había sido errado.El debate genera una conversación de múltiples actores. Hay preguntas y respuestas, hay actitudes y gestos. Se descubre quién tiene humor, quién es buena persona y quién es flexible para eventualmente adaptar sus ideas a una realidad cambiante. El debate no se hace para convencer a los otros candidatos, se hace para ilustrarnos a los ciudadanos. Las afirmaciones, a veces escritas por asesores expertos y bien pagados, dicen menos que las respuestas espontáneas. A mi gusto, las contrapreguntas y sus respuestas son siempre más interesantes e informativas que las preparadas declaraciones iniciales y finales.Los candidatos tienen desacuerdos, es lo natural y esperado. Pero en una sociedad libre, en la que algunas de las posiciones son compartidas por la mitad de la población y las otras por la otra mitad, de alguna forma hay que acomodar los desacuerdos para continuar siendo sociedad libre y funcional. Esa capacidad de acomodar los desacuerdos se hace más evidente en los debates que en la plaza. La Constitución dice que el Presidente representa la unidad nacional, así que el acomodamiento en los desacuerdos no es una tarea opcional, es una obligación del cargo.Nuestra reciente experiencia muestra una falla grave del Presidente con esa obligación, y yo hubiera querido que les exigieran a los candidatos ese compromiso. Para votar bien tenemos que saber en qué medida existe una disposición a conciliar con el opuesto y a aceptar los controles que el sistema democrático ha diseñado para asegurar respeto, sin imposición autoritaria.Parece ser que vamos a una segunda vuelta. Sería terrible que también nos robaran sus debates. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
Nos robaron los debates
Para votar bien tenemos que saber en qué medida existe una disposición a conciliar con el opuesto y a aceptar los controles del sistema democrático.















