El domingo, Gemillies Lozada Navarro se levantó temprano para cocinar arroz con pollo. Era el día de una gira familiar hacia Aguadilla y, como tantas veces, quiso encargarse de una de las cosas que más disfrutaba: preparar comida para los suyos.“Cocinó casi como para toda la playa. Hizo tres bandejas”, recordó su hermana Génesis Lozada Navarro, de 29 años, en entrevista con El Nuevo Día.Durante el viaje, ambas hermanas cantaron juntas bachatas “de esas de amargue”, mientras disfrutaban del camino a bordo de una guagua escolar.“La pasamos tan bien”, contó Génesis, al recordar una de las últimas memorias familiares que conserva de su hermana.Para quienes la amaron y conocieron, Gemillies era mucho más que el nombre que esta semana lamentablemente quedó asociado a un feminicidio.Era madre de dos niños, de cuatro y cinco años; una hermana inseparable; una hija amorosa; una amiga leal; y una joven que disfrutaba cocinar, bailar, escuchar música y hacer reír a los demás. De pequeña, soñaba con ser maestra o chef. (Suministrada)“Era una persona bien alegre. Era bien servicial y noble, pero vivía para sus hijos”, expresó Génesis.Gemillies, de 25 años, nació el 13 de marzo de 2001. Según su hermana, no iba a ningún lugar sin sus dos hijos, quienes eran el centro de su vida.También era muy cercana a sus padres, a quienes Génesis describió como una “adoración para ella”. Desde pequeñas, las hermanas fueron muy apegadas. Esa cercanía se mantuvo hasta la adultez mediante llamadas diarias que formaban parte de su rutina.“Ella me llamaba todas las mañanas y todos los mediodías sin fallar”, relató Génesis.A veces, la llamada era para contarle qué iba a cocinar. En otras ocasiones, era Génesis quien acudía a ella para pedirle ayuda con alguna receta.“‘Gemillies, voy a hacer arroz, ¿qué le echo?’”, recordó su hermana, entre las frases cotidianas que ahora guarda con especial cariño.La cocina era una de sus formas de amar. Gemillies soñaba con ser maestra o chef, y terminó trabajando como encargada de cocina en un programa Head Start. Según su hermana, próximamente hubiera comenzado nuevos estudios.“Lo de ella era hacer comida. Le encantaba ver a la gente feliz, de que ella cocinara y que la gente se comiera su comida”, relató Génesis. Gemillies Lozada Navarro junto a sus padres. (Suministrada)Además de cocinar, a Gemillies le gustaba el voleibol, deporte que practicó cuando era más joven. También le encantaba bailar, especialmente bachata, y compartir con sus amigas, a quienes quería profundamente.“Ella no tenía mal corazón para nadie. Siempre estaba alborotando, riéndose. Su risa era muy peculiar. Se escuchaba en todos lados. Le encantaba reír. A ella le encantaba ser feliz”, expresó Génesis.Esa felicidad, contó su hermana, cobró un significado particular cuando Gemillies decidió terminar la relación con su expareja, José Carlos Sanjurjo Dávila, quien, según la Policía, la asesinó el 26 de mayo.“Ella decía: ‘Soy libre, ya soy libre y soy feliz’. Eso era lo que ella siempre verbalizaba todo el tiempo”, recordó.Génesis describió a su hermana como “la alegría de la casa”. Mientras ella se considera más seria, Gemillies era quien alborotaba, reía y llenaba los espacios con su energía.También era una tía presente. Por las tardes, buscaba a su sobrino a la escuela, además de sus dos hijos.“Sus sobrinos eran la luz de sus ojos”, dijo Génesis, al recordar entre risas las veces que Gemillies peleaba con su hijo porque él no quería darle un beso.Lozada Navarro fue asesinada al mediodía del 26 de mayo mientras transitaba por el expreso Román Baldorioty de Castro, hacia la salida de la carretera PR-3, en dirección de Carolina hacia Río Piedras.Según la Policía, el feminicidio-suicidio fue reportado a las 12:11 p.m., luego de que agentes de la División de Homicidios que transitaban por la zona escucharon detonaciones y, al acercarse, observaron al agresor caer al suelo. Posteriormente, Sanjurjo Dávila murió en un hospital.Ante la pérdida de su hermana, Génesis hizo un llamado a las personas que atraviesan situaciones de violencia a buscar ayuda y a no guardar silencio.“Que no se queden calladas, que hablen, busquen ayuda, porque realmente es triste. Ya es tiempo de que tomen acción, porque tanto las víctimas, mujeres como hombres, también merecen ser escuchadas y respetadas. Y ni una más”, expresó.Solicitó protección antes de su muerteMenos de dos meses antes del feminicidio, Lozada Navarro acudió al tribunal en busca de protección. El 28 de marzo, recibió una orden de protección ex parte firmada por el juez municipal Alexander Espinosa Santiago, de Loíza, al entender que existía un “riesgo de maltrato inmediato”.Sin embargo, el remedio provisional no fue extendido en una vista celebrada el 14 de abril en el Tribunal de Carolina y presidida por la jueza Geisa Marrero Martínez. Según informó la Oficina de Administración de los Tribunales (OAT), la determinación se tomó tras evaluar las alegaciones y la prueba presentada en sala, al entender que “no surgían motivos suficientes” para expedir una orden de protección final al amparo de la Ley 54.La OAT indicó, no obstante, que el tribunal sí emitió un estado provisional de derecho sobre relaciones paternofiliales y pensión alimentaria, conforme a las disposiciones de la Ley 140.El feminicidio de Lozada Navarro ha generado consternación e hizo recordar el caso de Andrea Ruiz Costas, asesinada en 2021 por Miguel Ángel Ocasio Santiago. Ruiz Costas también acudió al tribunal en busca de protección por un patrón de violencia de género. Ruiz Costas solicitó una orden de protección al amparo de la Ley 54 el 25 de marzo de 2021, y al día siguiente se radicaron cargos por maltrato contra Ocasio Santiago. Sin embargo, el Tribunal de Caguas no encontró causa, y la joven, quien indicó sentir frustración en mensajes publicados, no continuó con el proceso.Ocasio Santiago asesinó a Ruiz Costas el 28 de abril de 2021. El hombre luego se suicidó mientras estaba bajo custodia para ser procesado judicialmente.En medio de las incógnitas, la procuradora de las Mujeres, Astrid Piñeiro, al ser consultada sobre si el Estado le falló a la víctima, dijo a Telemundo que cree que “es muy prematuro analizar algo como eso”. La funcionaria confirmó, además, que la investigación desde su oficina está en marcha. ---La Policía y la Oficina de la Procuradora de las Mujeres ofrecen ayuda confidencial para casos de abuso, maltrato o violencia de género. Ante emergencias, llama al 9-1-1. Para reportar un patrón de violencia, comunícate con la Policía al 787-792-6734 o 787-343-2020, o con la Oficina de la Procuradora de las Mujeres al 787-722-2977. Mientras, la Línea PAS brinda apoyo 24/7 para crisis de salud mental, incluyendo pensamientos suicidas, depresión o violencia de género. Llama al 9-8-8 o al 1-800-981-0023.
“Era la alegría de la casa”: la hermana de Gemillies Lozada recuerda su risa, sus sueños y el amor por sus hijos
Entre bachatas, llamadas diarias y comida para los suyos, su familia guarda las memorias más íntimas antes de su feminicidio














