En la negociación entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra iniciada hace tres meses se han instalado definitivamente la incertidumbre, los desmentidos y —en el caso de Washington— el deseo imperioso de anunciar ya algún tipo de acuerdo. Un alto cargo de la Casa Blanca que hablaba bajo la condición de anonimato ha anunciado este jueves un principio de acuerdo que, poco después, Teherán ha desmentido.Según esa fuente de Washington, ambas partes habían sellado un borrador que estaba solo a falta del visto bueno final del presidente estadounidense, Donald Trump. Ese principio de acuerdo incluía supuestamente un memorando de entendimiento de 60 días por el que el actual alto el fuego se prorrogaba durante ese tiempo, se reabría el estrecho de Ormuz al paso de buques y se iniciaban conversaciones sobre el programa nuclear iraní. Pero los medios oficiales en Teherán niegan que se haya finalizado ningún texto, horas después de una nueva tanda de escaramuzas militares en la zona del golfo Pérsico. Y la propia Casa Blanca evita confirmar en qué punto exacto se encuentran las cosas.“Quizá tenemos los mimbres de un acuerdo...Todo depende de lo que el presidente Trump quiera hacer”, insistía este jueves el secretario del Tesoro, Scott Bessent, en la rueda de prensa semanal de la Casa Blanca, sin querer pronunciarse de un modo u otro. “Es una decisión que debe tomar el presidente Trump”.La opinión del presidente es clave. Trump ya ha echado atrás avances bendecidos por su equipo en otras ocasiones. En días previos, el mandatario presumía de no estar interesado en un pacto que solo resuelva algunas de sus demandas, y de no tener prisa alguna por alcanzar un entendimiento si este no le satisface por completo. El propio Trump había llegado a adelantar el fin de semana pasado que ya estaba prácticamente cerrado un acuerdo entre los dos adversarios, para desdecirse apenas un día después.La agencia iraní semioficial Tasnim publicaba por su parte que Teherán no ha trasladado a los mediadores paquistaníes que el memorando esté finalizado, pero que informará tanto a los intermediarios como al público una vez que lo esté. Según esta versión, las informaciones en Washington de que se ha cerrado un acuerdo son falsas. De salir adelante el memorando de entendimiento, algo que había adelantado el portal de noticias Axios, el acuerdo representaría el mayor avance diplomático desde el inicio de la guerra, aunque lo que se ha deslizado de su contenido deja muchos flecos abiertos y con difícil solución. En el asunto más espinoso, el programa nuclear iraní, ambas partes mantienen posiciones diametralmente opuestas. Parece difícil pensar que en solo 60 días de prórroga del alto el fuego pudieran resolver sus diferencias. Y lo que sí se consigue supuestamente —abrir gradualmente Ormuz, y el fin de las hostilidades— no es más que la vuelta a la misma situación que ya existía el 27 de febrero, el día antes de comenzar la operación Furia Épica, la ofensiva estadounidense-israelí. Pero ahora con un balance de miles de muertos, una gran destrucción incluso en sus bases militares en la zona, un enorme gasto militar y un durísimo golpe a la economía global.Un acuerdo que pueda vender como un éxito representaría, en todo caso, una bocanada de aire muy bienvenida para un Trump ya deseoso de pasar página en un conflicto que lanzó pensando que quedaría resuelto en un abrir y cerrar de ojos. La guerra es profundamente impopular entre los votantes y ha precipitado su popularidad a sus niveles más bajos en lo que va de mandato, entre el 34% y el 37%, según los sondeos. La inflación vuelve a escalar y el mes pasado se situaba en el 3,8%, impulsada por la subida de los precios de la gasolina, casi un 50% más del nivel en que se encontraban antes del conflicto. Y con ella el resto de productos. Es una situación alarmante para la Casa Blanca ante la proximidad de las elecciones legislativas de medio mandato en noviembre, aunque el mandatario proclamase el miércoles, en una reunión de su Gabinete, que no le “preocupan” esos comicios en los que estará en juego el control del Congreso y, con él, la posibilidad de bloquear el programa legislativo del presidente; o incluso, en caso de victoria de la oposición demócrata, de juicios políticos contra el mandatario y miembros de su Administración. Hasta el momento Irán no ha confirmado el cierre de este acuerdo preliminar, mientras el secretario de Estado, Marco Rubio, se prepara para reunirse en Washington con uno de los mediadores de Pakistán en el proceso de negociación, el ministro de Exteriores, Ishaq Dar.Según Axios, el memorando estipulará que el tráfico marítimo a través del estratégico estrecho de Ormuz quedará “sin restricciones”. Ello implica que no habrá mecanismos de peaje ni hostigamiento contra los buques mercantes que crucen ese cuello de botella que comunica el golfo Pérsico con el océano Índico. Irán retirará las minas con las que bloqueó el paso en un plazo de treinta días, afirma el portal, que cita a un alto cargo estadounidense. A su vez, Estados Unidos levantará el bloqueo naval que imponía a los puertos iraníes, aunque precisa que eso estará condicionado al restablecimiento del tráfico marítimo comercial. Washington también aprobará una serie de exenciones a sus sanciones contra Irán, para que este país pueda vender su petróleo en el exterior.El memorando, según Axios, incluirá un compromiso de Irán para no desarrollar un arma nuclear. Las fuentes de este medio apuntan que entre los primeros asuntos que se abordarían en las negociaciones de 60 días se encontraría uno de los asuntos más espinosos entre los dos adversarios: el uranio altamente enriquecido con el que cuenta ya Irán, pero que se encuentra sepultado a muchos metros de profundidad bajo los escombros de las instalaciones nucleares que Estados Unidos bombardeó en junio del año pasado. Los negociaciones abordarán cómo retirar ese uranio y qué ocurre con las actividades iraníes para enriquecer uranio. Alivio de sancionesAsimismo, y siempre según estas informaciones, Estados Unidos se compromete a abordar también en esas negociaciones el alivio de sanciones y la descongelación de fondos iraníes procedentes de la venta de petróleo y paralizados a raíz de esas medidas punitivas. Ambos enemigos tratarán también un mecanismo que ayude a Irán a empezar a recibir bienes y ayuda humanitaria desde el extranjero. El miércoles, en declaraciones durante una reunión de su Gabinete, Trump había descartado que Washington fuera a tratar con Teherán sobre la devolución de fondos o suavización de sanciones. “No estamos hablando de la relajación de sanciones o de darles dinero. Ni sanciones, ni dinero, ni nada… Nosotros controlamos un dinero que ellos dicen que es suyo (incautado en aplicación de las sanciones). Mantendremos el control de ese dinero, y cuando ellos se comporten de manera adecuada y hagan lo correcto, se lo entregaremos. Pero ahora no están haciendo eso”, sostenía entonces.El anuncio de este jueves llega horas después de un intercambio de ataques entre las dos fuerzas militares. Unas escaramuzas que, aunque de baja intensidad, dejan clara la fragilidad de las conversaciones y del alto el fuego en vigor desde el 8 de abril. Según la versión de un alto cargo estadounidense, que habló bajo la condición del anonimato, Irán lanzó cinco drones en la zona del estratégico estrecho de Ormuz, que mantiene bloqueado, y Estados Unidos los interceptó y derribó. Las fuerzas de EE UU detectaron que una instalación militar en el sur de Irán se disponía a lanzar un sexto dron y la bombardearon para evitarlo.Como represalia por esos golpes, las fuerzas de Teherán dispararon un misil balístico contra Kuwait, según el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní. El ejército del emirato, que aloja una gran base militar de Estados Unidos, interceptó el proyectil, según el Mando Central, responsable de las fuerzas estadounidenses en Oriente Medio. Se trataba del segundo encontronazo entre las dos fuerzas en lo que va de semana, y ha coincidido con la celebración de la fiesta musulmana de Id al Adha.