Noticia Exclusivo suscriptores Un docente de arquitectura plantea recuperar patios, árboles y ventilación natural como respuesta urbana y doméstica al aumento de temperaturas.Panorámica del centro histórico de Valledupar. Foto: Cortesía Alcaldía de Valledupar.PERIODISTA28.05.2026 12:30 Actualizado: 28.05.2026 12:30

La solución no empieza comprando más equipos, sino revisando cómo estamos construyendo y habitando nuestras casas”. Desde Valledupar, el arquitecto Jorge Ortiz, profesor de la Fundación Universitaria del Área Andina, lanzó una propuesta que mezcla urbanismo, medioambiente y salud pública para enfrentar las temperaturas extremas que golpean al Caribe colombiano: recuperar la sombra, los patios, la ventilación cruzada y los árboles como herramientas naturales contra el calor. LEA TAMBIÉN La reflexión surge en un momento en que ciudades como Barranquilla, Santa Marta, Cartagena, Sincelejo, Montería y Valledupar enfrentan jornadas sofocantes, altas sensaciones térmicas y crecientes preocupaciones por los efectos del fenómeno de El Niño.Según el informe enviado por la Universidad, la Organización Meteorológica Mundial confirmó que 2024 fue el año más cálido registrado y que 2025 se ubicó entre los tres más calientes de la historia reciente.Jorge Ortiz, docente de Arquitectura de Areandina, sede Valledupar Foto:Redes socialesA esto se suma la advertencia de la Organización Mundial de la Salud sobre los riesgos de exposición prolongada al calor extremo, especialmente para niños, adultos mayores y personas con enfermedades cardiovasculares.“La solución está en mejorar lo que ya tenemos”, resume Ortiz, quien plantea que muchas viviendas modernas perdieron recursos pasivos de enfriamiento que antes hacían más soportable el clima Caribe.Volver a la arquitectura del CaribePara el docente de Areandina, el problema no es únicamente el aumento de temperatura, sino las decisiones urbanas y arquitectónicas que terminaron eliminando patios, corredores, antejardines y zonas verdes.Parque la Provincia de Valledupar Foto:Agencia Kronos“Hemos aceptado habitaciones sin ventilación natural cruzada, cubiertas sin aleros extendidos y patios techados que eliminan espacios fundamentales para refrescar la vivienda”, explicó Ortiz.El arquitecto sostiene que muchas casas tradicionales del Caribe respondían mejor al calor que buena parte de las construcciones contemporáneas, precisamente porque estaban pensadas para convivir con el clima y no para aislarse completamente de él.Por eso, insiste en recuperar estrategias sencillas como permitir circulación natural del aire, evitar bloquear ventanas, dejar patios abiertos y aprovechar la sombra natural.“Antes que pensar en el aire acondicionado como aspiración, deberíamos volver a valorar una vivienda con sombra, ventilación y árboles”, afirmó.La vegetación como defensa climáticaUno de los puntos centrales de la propuesta es el papel de la vegetación en las ciudades del Caribe.Ortiz sostiene que árboles, enredaderas y jardines no solo cumplen una función estética, sino que ayudan a bajar la temperatura urbana mediante sombra y evapotranspiración.La sombra de un árbol es clave para enfrentar la ola de calor. Foto:Istock“La integración de la vegetación a la arquitectura siempre será más eficiente que depender únicamente de climatización artificial”, señaló.El docente advierte además sobre el crecimiento del llamado fenómeno de “isla de calor urbana”, provocado por la expansión del concreto, la reducción de zonas verdes y la acumulación de superficies que absorben radiación solar.“Cada metro cuadrado que construimos es una fracción de grado que estamos sumando a la ciudad si no dejamos árboles, patios y zonas verdes suficientes”, explicó.La propuesta incluso plantea soluciones de bajo costo para disminuir el impacto térmico dentro de las viviendas, como usar superficies reflectivas, colores claros en techos y barreras artesanales elaboradas con materiales reciclados como empaques tetra pak o papel aluminio.Una idea pensada desde el CaribeMás allá de las recomendaciones domésticas, Ortiz propone que barrios y comunidades impulsen acciones colectivas frente al aumento de temperaturas.Entre ellas menciona jornadas de siembra de árboles nativos, recuperación de espacios verdes abandonados y acuerdos vecinales para utilizar cubiertas reflectivas o pintar techos de colores claros. LEA TAMBIÉN La idea, asegura, es entender el calor extremo no solo como un problema climático, sino como un desafío urbano y social que obliga a replantear la forma como están creciendo las ciudades del Caribe.En una región donde cada año se registran temperaturas más altas y sensaciones térmicas sofocantes, la propuesta nacida desde Valledupar busca rescatar una vieja lógica del Caribe: convivir con el clima a partir de la arquitectura, la sombra y los árboles, y no únicamente desde el consumo eléctrico.LEONARDO HERRERA DELGANS, periodista de EL TIEMPO. Escríbeme a leoher@eltiempo.com o en X:@leoher70 Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.