En una clase de 25 alumnos en la Comunidad de Madrid hay, de media, siete alumnas cuyas familias están en situación de pobreza. De estas siete, tres de ellas tendrían derecho a beca de comedor mientras que las otras cuatro quedarían fuera del sistema. Así se resume la situación que vive la región en cuanto a uno de los derechos más importantes dentro del sistema educativo: el acceso a ayudas para que todos los menores que lo necesiten puedan comer en el cole.
La Plataforma Comedor Universal por Derecho publica este jueves un informe sobre la situación del sistema que reparte las becas para comedores escolares en la Comunidad. Analizando el reparto de las cuantías, los datos son claros: solo cuatro de cada diez menores en situación de pobreza tienen reconocida la ayuda. Una situación que no solo afecta a lo más obvio, a la comida, sino también a la posibilidad de los más pequeños de establecer vínculos con sus compañeros como iguales: “Se compromete tanto su derecho a la educación como su derecho a socializar en igualdad con el resto de sus compañeros”. En el conjunto de menores en etapa escolar, al menos dos de cada diez de estos niños y adolescentes no tienen garantizado este derecho.











