El músico argentino Leonardo García Alarcón, distinguido con los International Classical Music Awards (ICMA) 2025 -uno de los máximos reconocimientos internacionales en el ámbito de la música clásica-, vuelve a la Ópera de París y este jueves 28 de mayo estrena una nueva revelación del barroco, con la que hará historia: Ercole amante, de la desconocida compositora veneciana Antonia Bembo. Después del resonante éxito de Les Indes galantes, el director argentino-suizo habla con Clarín en exclusiva vía telefónica sobre una tercera invitación consecutiva en la institución parisina, consolidando una trayectoria que ya lo ubica entre los grandes renovadores de la interpretación historicista europea.La elección de esta obra no es casual. García Alarcón construyó su carrera precisamente donde la historia dejó silencios: partituras olvidadas, autores eclipsados y repertorios que parecían condenados al archivo. Con Ercole amante, vuelve a demostrar su extraordinaria capacidad para transformar la arqueología musical en acontecimiento contemporáneo.La historia de Antonia Bembo posee la intensidad de una novela barroca. Nacida en Venecia y discípula de Francesco Cavalli, la compositora huyó de un matrimonio violento con su amante para refugiarse en la corte de Luis XIV. Bajo la protección del Rey Sol encontró no sólo estabilidad, sino también el espacio para desarrollar una voz artística singular, situada entre la elegancia francesa y la pasión teatral italiana. En 1707 compuso esta ópera sobre el libreto utilizado décadas antes por su maestro Cavalli, creando una obra de sorprendente modernidad armónica y notable virtuosismo vocal.Nunca antes representada en Europa, Ercole amante llega ahora al repertorio de la Ópera de París como un verdadero descubrimiento histórico. La puesta de Netia Jones explora el universo sobrenatural y mitológico del barroco, pero al mismo tiempo ilumina la vigencia psicológica de la trama: la incapacidad del poder masculino envejecido para aceptar el rechazo y el consentimiento femenino y cómo el poder puede cegar, al punto de destruir lo que más se ama.En este contexto, la presencia de Leonardo García Alarcón adquiere una dimensión artística y cultural excepcional. Nacido en La Plata y formado inicialmente en la Argentina, el director desarrolló gran parte de su carrera en Europa, donde fundó el conjunto Cappella Mediterranea y se convirtió en una figura central de la reinterpretación del barroco latino y europeo. Su trabajo ha sido decisivo para renovar el interés por Monteverdi, Cavalli, Falvetti y numerosos compositores olvidados, integrando rigor musicológico con una energía teatral profundamente contemporánea.Música antigua para oyentes nuevosA lo largo de los últimos años, García Alarcón logró algo poco frecuente: acercar la música antigua a nuevas generaciones sin sacrificar profundidad ni autenticidad. Su estilo combina investigación histórica, sensibilidad dramática y una lectura emocional que devuelve humanidad a repertorios muchas veces tratados como piezas de museo. En escenarios como la Ópera de París, el Festival de Aix-en-Provence o el Grand Théâtre de Genève y La Cité Bleue en Ginebra --donde desde 2024 es director general y artístico- su figura representa hoy una de las expresiones más vivas del barroco europeo.Con Ercole amante, García Alarcón no sólo presenta una ópera inédita: restituye la voz de una mujer compositora borrada por la historia y confirma una vez más que el barroco todavía tiene mucho que decir sobre el presente.“Es como una ópera utópica -dice García Alarcón-. Nunca se estrenó y ni siquiera se estrenó en la época. Eso es lo extraño, porque generalmente cuando hoy se exhuman obras, se hicieron en su tiempo. Los compositores las tocaron. Pero aquí la historia es casi una historia de cuentos”.El hallazgo ocurrió en 2014, mientras preparaba un espectáculo sobre los últimos días de Luis XIV. “En la Biblioteca Nacional de Francia encuentro la partitura simplemente porque tenía que hacer un espectáculo que hablaba del último día de vida del Rey Sol”, recuerda. “Y cuando estudio toda la vida de Luis XIV caigo sobre esta obra, sobre este Ercole amante de una tal Antonia Bembo. Inmediatamente abrí la partitura y me di cuenta de que era impresionante. No era simplemente una obra para generar curiosidad o tocar algunos extractos. Alguna vez había que estrenarla”.La espera fue larga. García Alarcón siguió sumando producciones en París mientras la obra permanecía dormida. “Recién en el año 2022 pude tocar esta obra delante del director de la Ópera de París y él no lo podía creer. Me dijo inmediatamente: ‘Esto es Händel’. Comparó la obra con otros grandes compositores. Enseguida me propuso dirigirla en la Ópera de París y en la Bastilla”.Mujer en fuga y cobijada por un reyLa relación entre Ercole amante y la historia cultural francesa es fascinante. Antonia Bembo había sido alumna de Francesco Cavalli, autor de otro Ercole amante, compuesto para el casamiento de Luis XIV en 1662. “Fue la obra más monumental que París había visto”, cuenta el director. “Se tocó para siete mil espectadores. Pero después de eso Cavalli volvió a Venecia y nunca más la ópera italiana se tocó en Francia”.Con Molière y Lully, la corte francesa comenzó a construir una identidad nacional propia. “Al público francés le encantó y los italianos no volvieron nunca más”, resume García Alarcón. Décadas más tarde, sin embargo, una mujer veneciana volvería a unir esos dos mundos.La vida de Antonia Bembo parece salida de una tragedia barroca. Casada con un noble violento, huyó de Venecia en 1677 junto a su amante, un guitarrista ligado a Lully, y buscó refugio en Francia. “El rey la recibió y le dio una pensión de por vida”, explica el director. “Le dio alojamiento en París y le encargó diferentes composiciones”.El encargo de Ercole amante tenía una dimensión íntima y política. Por un lado, evocaba al maestro Cavalli y el recuerdo del matrimonio real. Pero también encerraba una advertencia sobre el poder absoluto. “Hércules ya había vencido monstruos y gigantes, estaba casado, tenía un hijo heredero. Y de pronto se enamora de la novia de su hijo. Quiere destruirlo todo por deseo”, explica García Alarcón. “Es increíble que esta obra se haya tocado en el casamiento de Luis XIV. La corte francesa le estaba diciendo al rey: ‘Cuidado. Vas a tener todos los poderes, te vas a creer el Sol, pero no podés perder la razón ni desconectarte de quienes te rodean’”.Para García Alarcón, Luis XIV comprendió también la dimensión autobiográfica de la obra. “Seguramente tuvo la visión de que hablaba de la propia vida de Antonia Bembo. Y por eso le encargó una ópera. Algo rarísimo, porque en Italia las mujeres no escribían ópera, ni siquiera en Venecia”.La compositora y el rey murieron el mismo año, 1715. La obra quedó terminada, pero jamás llegó a escena. “Los últimos años de Luis XIV fueron económicamente terribles por las guerras. La obra pasó a un segundo plano”, señala el director. “Hasta hoy”.La recuperación definitiva comenzó cuando García Alarcón compartió la partitura con el actual director de la Ópera de París. “Cuando le dije el nombre de la obra y le conté esta historia, me respondió: ‘Bueno, era mi antiguo patrón’. Porque fue Luis XIV quien fundó la Ópera de París en 1669”.Música adelantada a su tiempoLa puesta en escena está en manos de Netia Jones, recomendada nada menos que por Gustavo Dudamel. “Él estaba haciendo Las bodas de Fígaro con ella y me dijo: ‘Pienso que es la persona justa para resucitar esta obra’”. Jones encontró inmediatamente una lectura contemporánea. “Dijo que era una obra que habla hoy del poder absoluto y de las personas que pierden la razón cuando tienen demasiado poder”.Pero quizás el aspecto más asombroso de Ercole amante sea su lenguaje musical. García Alarcón insiste en que no se parece a nada de su tiempo. “El estilo de ella no tiene absolutamente nada que ver con su profesor ni con la música que conocemos”, afirma. “Estamos en 1707. Bach todavía no había escrito ninguna cantata. Y ella propone un nuevo estilo personal”.¿Dónde aparece esa singularidad? “Se nota que tiene necesidad de una grandísima virtuosidad”, explica García Alarcón. “En Italia privilegiaban más el recitativo y la palabra. Pero ella escribe con una desinhibición total. Hay ornamentos a profusión, fuegos artificiales vocales. Creemos estar escuchando bel canto. Parece Donizetti o Rossini, música de un siglo más tarde”.La modernidad no se limita a la escritura vocal. También atraviesa la armonía, la sensualidad y la orquestación de la obra. “Encontré una sonoridad moderna, porque hay un choque de orquestas del siglo XVII y el siglo XVIII. Es como si hubiera abierto un camino que luego no fue explorado”, reflexiona García Alarcón. “No hizo escuela porque era mujer y porque nadie escuchó su música”.“Cuando me preguntan si existe una escritura femenina, no me gusta hacer diferencias entre un hombre y una mujer”, aclara el director. “Pero en ella siento una vena melódica sin ataduras, disonancias de enorme sensualidad y una originalidad orquestal impresionante”.Según García Alarcón, Bembo imagina una síntesis inédita entre la tradición italiana y la grandiosidad francesa. “En los coros es como si escucháramos algo que recién aparecerá mucho después, casi en Verdi. Ella toma la monumentalidad francesa y la mezcla con armonías italianas majestuosas”. A eso se suma una escritura desmesurada para su tiempo: ballets a la francesa, doble coro, doce solistas y una orquesta gigantesca. “Era una superproducción, una utopía”, resume.Uno de los rasgos más singulares de la partitura está en su estructura interna. “La orquesta está escrita a seis voces y el número seis aparece en toda la obra como una firma”, explica. “Era un homenaje al rey Luis XIV, una manera de agradecerle por haberle salvado la vida. Nunca vi algo así en una ópera”.La magnitud del proyecto explica también la elección de la Ópera Bastilla como escenario. “En 2019 hicimos allí la primera ópera barroca de la historia de la sala con Las indias galantes. Ahora ésta será la segunda. Y además presentamos la ópera inédita de una mujer compositora. Eso también es histórico”.Entonces vuelve a la idea inicial: la de una obra imaginada fuera de toda tradición posible. “Es una ópera utópica”, insiste. “Es todo lo que una mujer compositora pudo imaginarse. Incluso las armonías son complejas, de una sensualidad extraordinaria. Los cantantes vienen y me dicen: ‘No podemos soportar el erotismo de los dúos de amor’. Todo es inmediato, directo. No se trata de un compositor racional que se está reteniendo”.Con Ercole amante, Leonardo García Alarcón no sólo recupera una partitura perdida. Devuelve al presente la voz de una compositora que imaginó un futuro musical que su tiempo no estaba preparado para escuchar.Como en un relato borgiano, García Alarcón vivió hace apenas unas semanas otro episodio inesperado ligado a Ercole amante. “Llevaba casi veinte años buscando el libreto original del casamiento de Luis XIV, que era el libreto de Ercole amante, pero no aparecía en ninguna biblioteca”, cuenta. “Había dejado anuncios buscándolo como quien arroja una botella en el mar”.Mientras ensayaba en la ópera en París, un librero joven lo contactó para mostrarle un viejo volumen del siglo XIX. “Nos encontramos en un café frente a la Ópera de París y cuando abrió el libro era el libreto intacto del casamiento de Luis XIV, en italiano y francés, con indicaciones escénicas y anotaciones para los cantantes”. Emocionado, el director decidió comprarlo como regalo anticipado para sus cincuenta años. “Ahora tengo entre mis manos el texto que los invitados leían mientras escuchaban la música de Cavalli en 1662. Todo quedó misteriosamente hilvanado”.Hacia el final de la conversación, García Alarcón resume: “Antonia Bembo quedó en un limbo”, y agrega: “Fue olvidada por los dos países. Los italianos defienden la música italiana y para ellos ella ya no era italiana. Los franceses defienden la música francesa y para ellos tampoco era francesa”. Entonces sonríe y concluye: “Un argentino la tenía que defender”. La recuperación de Ercole amante parece condensar, también, una pequeña utopía contemporánea: “Es hermoso pensar que un alemán dirige la Ópera de París, que una inglesa hace la puesta y que un argentino rescata la obra de una italiana exiliada en Francia. Nadie la defendía y nosotros estamos muy orgullosos de hacerlo, porque realmente lo merece”.
Leonardo García Alarcón, el director argentino que recuperó una ópera perdida e inédita dedicada al Rey Luis XIV y la estrena en París
Se trata de "Ercole amante", de la compositora veneciana Antonia Bembo.Discípula de Francesco Cavalli, escapó de Italia por un marido violento y el Rey Sol la cobijó en Francia.En 1807, escribió esta obra, que el músico argentino encontró en la Biblioteca Nacional francesa.










