David Ruiz MarullBarcelona 28/05/2026 14:47 Actualizado a 28/05/2026 15:23 El ‘Tesoro de Dariyah’ no es una de las maravillosas historias de Las mil y una noches, el recopilatorio medieval de cuentos tradicionales de Oriente Próximo que incluye las andanzas de Aladin y la lámpara maravillosa, Simbad el marino o Ali Babá y los cuarenta ladrones.El origen de este tesoro hay que buscarlo en una humilde vasija de barro de hace más de 1.000 años encontrada en un yacimiento situado en las afueras de Riad, en la región de Qassim (Arabia Saudita). A primera vista, no impresionó a ninguno de los arqueólogos. Pero cuando descubrieron su contenido...Cien piezas de oro, plata y piedras preciosasEn el interior de la jarra había más de 100 piezas de oro, plata y piedras preciosas que los investigadores de la Comisión del Patrimonio saudí cree que conforman un juego completo de joyas de la época abasí que habrían sido enterradas por un peregrino islámico en su camino hacia La Meca.Las piezas halladas durante la cuarta temporada de excavaciones en Dariyah presentan motivos florales decorativos dispuestos en patrones geométricos, incluyendo diseños de flores de múltiples pétalos con piedras de colores engastadas en marcos de oro.Dariyah fue un sitio importante de la ruta del Hajj entre Basora y La Meca Comisión de Patrimonio de Arabia SaudíLa colección también incluye, según explican las autoridades saudíes en un comunicado, un gran ornamento circular con incrustaciones de piedras de colores en un diseño simétrico, junto con cuentas multicolores y separadores de oro finamente elaborados.Las joyas fueron producidas utilizando técnicas avanzadas para su época, como el martillado y el modelado a mano de láminas de oro, el repujado decorativo y la incrustación de piedras, lo que refleja la sofisticada artesanía y el desarrollo de la orfebrería durante la época abasí.Lee tambiénLas excavaciones en el sitio también desenterraron restos arquitectónicos del mismo período, incluyendo cimientos de piedra, muros de adobe, fogatas, habitaciones enlucidas, vasijas de cerámica y herramientas de metal, lo que subraya la importancia estratégica de Dariyah a lo largo de las históricas rutas comerciales y del Hajj.El enclave fue una importante estación en la ruta del Hajj para los peregrinos islámicos entre Basora (Irak) y La Meca (Arabia Saudita). Los análisis de radiocarbono de restos orgánicos encontrados en el yacimiento sitúan la construcción del asentamiento principal entre los años 743 y 753.Los especialistas descubrieron pilas de cimientos de yeso y los muros de varios edificios residenciales. Dentro de esas estructuras, hallaron fragmentos de cerámica y vidrio. “Pero el descubrimiento más importante fue el ‘Tesoro de Diriyah’”, reconoció uno de los arqueólogos en un vídeo de las autoridades saudíes.La fortuna probablemente fue enterrada en los primeros años del califato abasí, que ascendió al poder en el año 750 y fue destruido por los mongoles en el 1258. Esta época contribuyó al surgimiento de la Edad de Oro del Islam, en la que florecieron la actividad cultural y científica.El Imperio abasí se extendía desde el norte de África hasta Irán, pero se concentraba principalmente en la península arábiga y el actual Irak, con su capital en Bagdad. Diriyah fue el primer estado saudí y la sede original de la Casa de Saud (la familia gobernante de Arabia Saudí) desde el siglo XVIII.Periodista