Corría el año 2018 cuando un hombre llamado Kevin Pinto le pidió a los dueños de una parcela en Ilminster, Somerset (Inglaterra), utilizar un detector de metales en su terreno. Con el permiso del propietario, empezó a pasar el aparato por el suelo y, en un momento, encontró algo pequeño. Al principio, Pinto pensó que lo que había llamado su atención eran solo monedas antiguas, algo sin demasiado valor.
Sin embargo, lo que había encontrado bajo tierra se trataba de un importante tesoro de la época romana. Hablamos de un anillo de oro que sorprendió especialmente a los arqueólogos, que lo describieron como un objeto “raro tanto por su tamaño como por su valor artístico”, según recogió la organización benéfica South West Heritage Trust.
Ha sido esta organización la que, ocho años después del descubrimiento, ha adquirido el anillo. “Hemos adquirido un extraordinario anillo romano de oro descubierto cerca de Ilminster, en el sur de Somerset. El Anillo de Ilminster, que data de alrededor del año 297 d. C., es un hallazgo verdaderamente extraordinario”, compartieron en un comunicado publicado en su página web.
Un anillo poco común para la época
El anillo, un descubrimiento sin precedentes para Gran Bretaña y, concretamente, para el suroeste de Inglaterra, es inusualmente grande (pesa 48 gramos) y está engastado con una gema finamente grabada que representa a la diosa Victoria conduciendo un carro tirado por dos caballos.














