Bogotá (EFE).- Colombia llega a las elecciones presidenciales del próximo domingo con la necesidad de mejorar su desempeño económico, marcado por el aumento de la deuda pública, el deterioro fiscal y la desaceleración de la inversión extranjera, para poder mantener los avances sociales impulsados por el Gobierno del presidente Gustavo Petro.
Los candidatos han discutido cómo sostener los programas sociales impulsados por Petro sin profundizar el deterioro fiscal ni afectar la confianza inversionista. Un debate que, según las encuestas, probablemente se definirá en una segunda vuelta el 21 de junio.
Aunque Colombia evitó una recesión durante el Gobierno de Petro, iniciado en 2022, el crecimiento económico ha sido moderado y acompañado de presiones fiscales. El producto interno bruto (PIB) aumentó un 2,6 % en 2025, tras haber avanzado apenas un 1,5 % en 2024, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).
En el primer trimestre de este año, la economía colombiana volvió a crecer un 2,2 %, impulsada principalmente por sectores ligados al gasto estatal, como Administración pública, salud y educación, mientras que actividades como la construcción y minería continuaron mostrando señales de debilidad.











