El futbolista Rafa Mir se ha sentado este jueves en el banquillo de los acusados por los presuntos delitos de agresión sexual y lesiones a una joven, la madrugada del 1 de septiembre de 2024, en un juicio en el que se enfrenta a una petición de pena de 10 años y medio de prisión por parte de la Fiscalía. La denunciante de los hechos ha relatado que conoció a Mir y al también futbolista Pablo Jara (para el que la fiscal pide tres años de prisión por otra presunta agresión sexual y por lesiones menores) en una zona VIP de la discoteca Mya y que, junto con otra amiga, se fueron sobre las 7.00 de la mañana a la vivienda del primero en una conocida urbanización de Bétera, donde le besó e introdujo sus dedos en la vagina tanto en la piscina como luego en un baño, sin que ella diera su consentimiento. No sabía que era futbolista hasta que llegó a la lujosa vivienda y preguntó a qué se dedicaba Mir, que en aquel momento militaba en el Valencia CF.
“Me metió los dedos en la vagina. Me quería salir del agua y no me dejaba, estaba pegado a mí y le dije que me quería ir”, ha declarado la joven ante el tribunal de la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia, protegida por un paraban.










