Salvador EnguixValencia 28/05/2026 11:20 Actualizado a 28/05/2026 12:14 La joven que ha denunciado al futbolista del Elx, y ex del Valencia C.F. Rafa Mir ha confirmado en su relato ante el tribunal de la Audiencia de València, y a preguntas de la fiscalía, que el deportista la agredió sexualmente en la piscina y el cuarto de baño de su vivienda en Bétera en la madrugada del 31 de agosto de 2024. En ambos casos, ha declarado que “me metió los dedos en la vagina, me tocó todo el cuerpo, no podía respirar”. “Me introdujo los dedos a lo burro”, añadió posteriormente a preguntas de la defensa. La joven tenía entonces 21 años. “Cuando le dije que parara, no lo hizo. Le dije a la policía que la relación no había sido consentida”, ha añadidó.La fiscalía pide para el futbolista diez años y medio de prisión. El juicio se está celebrando en la Ciudad de la Justicia de València. Rafa Mir está acusado de los presuntos delitos de agresión sexual con acceso carnal y empleo de violencia. Junto a él, también está siendo juzgado el deportista Pablo Jara, que presuntamente agredió a otra joven de 25 años, amiga de la víctima. La denunciante ha relatado ante el tribunal que aquella noche había salido con varias amigas por la zona del Puerto de València y que, sobre las cuatro de la madrugada, acudieron a la discoteca Mía. Allí coincidió con un grupo de jóvenes entre los que se encontraba el futbolista Rafa Mir, cuya identidad —según explicó— desconocía en un primer momento. “Nos miramos, empezamos a hablar y hubo tonteo”, declaró. La joven aseguró que estuvieron en una zona VIP de la sala, junto a sus respectivas amistades, y que llegaron a besarse durante la madrugada. Al cierre del local, alrededor de las siete de la mañana, el jugador les propuso continuar la reunión en su vivienda, donde, según les comentó, había piscina y una tarta de cumpleaños.Durante el trayecto en taxi hacia la urbanización, la denunciante afirmó que comenzó a sentirse incómoda por la actitud del futbolista. Según explicó, Rafa Mir iba sentado junto a ella y, mientras le colocaba la mano sobre la rodilla, también mantenía gestos de complicidad con su amiga. “Ya está, ¿no?”, aseguró haber pensado en ese momento. La joven relató que pidió detener el vehículo y que incluso llegó a cambiarse al asiento del copiloto cuando el taxi se detuvo en un semáforo. Finalmente continuaron hasta la vivienda, donde ya se encontraban otras personas del grupo.El futbolista Rafa Mir a su llegada a la Ciudad de la Justicia de ValenciaBiel Alino / EFELa víctima sostuvo que, una vez en la casa, la situación derivó en episodios que calificó de “agobiantes” y “violentos”. Explicó que, tras un momento en la piscina, intentó marcharse porque quería volver a su domicilio y llamar a su padre, pero que no encontraba ni su bolso ni su teléfono móvil. Según su declaración, Rafa Mir la sujetó y realizó tocamientos pese a que ella le pedía reiteradamente que parara porque le metía “los dedos en la vagina”. “Me quería ir a mi casa”, afirmó entre lágrimas ante el tribunal. La denunciante añadió que posteriormente fue llevada a un baño donde, según su versión, el futbolista cerró el pestillo y volvió a agredirla sexualmente mientras ella sufría una fuerte crisis de ansiedad. “Le decía que parara, que iba a venir mi padre, estaba llorando, estaba ansiosa”, declaró. La situación terminó, explicó, cuando su amiga comenzó a golpear con fuerza la puerta del baño y ella logró salir en estado de shock.Después ha descrito como un amigo de Rafa agredió con un golpe a su compañera y que ambas fueron expulsadas de la casa de Bétera. Fue en ese momento donde los vecinos alertaron a la seguridad privada y a la policía local, que tomó declaración a las agredidas. Los policías, ha declarado, no las atendieron como ellas esperaban. Después su padre recogió a las mujeres y tras valorarlo acudieron al Hospital La Fe para una exploración. Y que presentó posteriormente denuncia a la policía nacional que les dijo que fuesen a la Guardia Civil a denunciar por la competencia de la Benemérita. (((Habrá ampliación))) eb0EELicenciado en Ciencias de la Información por la UAB y Doctor en Comunicación por la UV. Delegado en València y redactor jefe de La Vanguardia desde 1991