La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, se presentó en la Fiscalía General de la República (FGR) donde no sólo objetó la legalidad del citatorio para declarar como testigo por el caso de los agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, sino que, afuera de la institución, encabezó un mitin que enardeció a toda la plana mayor del PAN, su partido, que la arropó y le ofreció no dejarla sola. Ayer, la mandataria acudió a las oficinas de la FGR, en la colonia Doctores, donde entregó un oficio, y afuera, donde la esperaban las porras de un grupo de panistas y había un atril, se declaró perseguida política y acusó que le quieren fabricar delitos, mientras el gobierno federal protege al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha, y otros nueve políticos acusados en Estados Unidos de colaborar con el Cártel del Pacífico. En la efervescencia del evento, rodeada de dirigentes y liderazgos panistas, con porras, pancartas y aplausos, la gobernadora soltó: “El enojo de la 4T, de Morena, contra Maru Campos es porque les quitamos el negocio con ese narcolaboratorio”. Lee también “¡Estamos contigo, tope hasta donde tope!”, fue el grito albiazulMaru Campos entregó a la FGR un oficio en el que indicó que acudía a las