La conversación pública de nuestros días avizora un proceso electoral, en 2027, polarizado y violento; como si fuera poco, a esto se suma, la presencia de actores extranjeros que intentarán influir para beneficiar a la derecha proyanqui mexicana, aunque esto se puede diluir si en noviembre Donald Trump tiene una estrepitosa derrota, como parece sucederá. De acontecer esto en Estados Unidos se adelantaría la transición y tanto Republicanos como Demócratas centrarán sus energías en la política local, alejándose de asuntos de otras naciones.Mientras tanto en México se vive un tiempo efervescente donde la pugna política se ha centrado en intentar imponer una narrativa de que el gobierno de la Dra. Claudia Sheinbaum está en declive, tiene pactos con el narco y no resuelve los principales problemas del país. Para esto se utiliza a los principales medios de comunicación que repiten un día sí y el otro también el mismo relato que es replicado a través de miles de cuentas falsas en las redes sociales.Ante esta coyuntura comunicacional la Presidenta tendría que fortalecer el discurso político. No solo para retomar el talante científico y técnico que caracterizó a su gobierno en los primeros meses sino también para dejar en manos de Morena el debate de temas delicados como los de Rocha Moya o Maru Campos. Mandar el tema a la arena política permite que ella se concentre en informar sobre los avances en seguridad, justicia social, construcción de relaciones comerciales y no tener que cargar con errores del pasado.La oposición es incapaz de ganar en territorio y apuestan a construir una narrativa de ataque frontal hacia la presidenta. La convierten en el tablero de diana donde todos apuntan. No es casual escuchar la forma subjetiva en que Tv Azteca intenta crear una realidad entre su audiencia, presentando en sus noticieros y mesas de opinión información tendenciosa que pretende impulsar a ciertas figuras y denostar a otras sin la mínima objetividad posible.Se espera, como ideal, que en una democracia existan elementos reales y verídicos para el debate público, pero es válido, también, que se construyan distintas narrativas esperando que la sociedad tenga la capacidad de discernir y separar la semilla del trigo.La oposición ha creado una narrativa que retrata un país catastrófico y carente de resultados. Su fuente de legitimidad son los dichos que arroja el gobierno de Trump, apuestan a construir un escenario parecido al de Venezuela, a pesar de las abismales diferencias.¿Qué narrativa tendría que construir la Presidenta? La que se enfoca en los logros de su gobierno. Morena por su parte tendría que edificar no solo un discurso en defensa de sus logros como gobierno, sino también evidenciar los errores de la oposición y reconocer los propios, cegarse y defender a ojos cerrados puede salirles caro. Toda esta estrategia no se puede quedar solo en las redes o los medios afines a ellos, se debe de regresar a la plaza pública, el espacio donde consolidaron su poder político.La construcción de la narrativa que logre imponerse en los próximos meses será la que marque la forma en que se lleven a cabo las elecciones en 2027. Un proceso donde no solo influirán factores internos sino la presencia norteamericana, algo que no sucedía desde el asesinato de Francisco I. Madero. La presidenta lleva ventaja si es capaz impregnar su popularidad a Morena, quitarse los lastres que existen en este partido y mantener su talente científico que la ha caracterizado.Hasta aquí Monstruos y Máscaras…Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en WhatsApp! Desde tu dispositivo móvil, entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.
Sheinbaum de cara a los adversarios, escribe Jovany Hurtado García
La conversación pública de nuestros días avizora un proceso electoral, en 2027, polarizado y violento; como si fuera poco, a esto se suma, la presencia de actores extranjeros que intentarán influir para beneficiar a la derecha proyanqui mexicana, aunque esto se puede diluir si en noviembre Donald Trump tiene una estrepitosa derrota, como parece sucederá. De acontecer esto en Estados Unidos se adelantaría la transición y tanto Republicanos como Demócratas centrarán sus energías en la política local, alejándose de asuntos de otras naciones.Mientras tanto en México se vive un tiempo efervescente donde la pugna política se ha centrado en intentar imponer una narrativa de que el gobierno de la Dra. Claudia Sheinbaum está en declive, tiene pactos con el narco y no resuelve los principales problemas del país. Para esto se utiliza a los principales medios de comunicación que repiten un día sí y el otro también el mismo relato que es replicado a través de miles de cuentas falsas en las redes sociales.Ante esta coyuntura comunicacional la Presidenta tendría que fortalecer el discurso político. No solo para retomar el talante científico y técnico que caracterizó a su gobierno en los primeros meses sino también para dejar en manos de Morena el debate de temas delicados como los de Rocha Moya o Maru Campos. Mandar el tema a la arena política permite que ella se concentre en informar sobre los avances en seguridad, justicia social, construcción de relaciones comerciales y no tener que cargar con errores del pasado.La oposición es incapaz de ganar en territorio y apuestan a construir una narrativa de ataque frontal hacia la presidenta. La convierten en el tablero de diana donde todos apuntan. No es casual escuchar la forma subjetiva en que Tv Azteca intenta crear una realidad entre su audiencia, presentando en sus noticieros y mesas de opinión información tendenciosa que pretende impulsar a ciertas figuras y denostar a otras sin la mínima objetividad posible.Se espera, como ideal, que en una democracia existan elementos reales y verídicos para el debate público, pero es válido, también, que se construyan distintas narrativas esperando que la sociedad tenga la capacidad de discernir y separar la semilla del trigo.La oposición ha creado una narrativa que retrata un país catastrófico y carente de resultados. Su fuente de legitimidad son los dichos que arroja el gobierno de Trump, apuestan a construir un escenario parecido al de Venezuela, a pesar de las abismales diferencias.¿Qué narrativa tendría que construir la Presidenta? La que se enfoca en los logros de su gobierno. Morena por su parte tendría que edificar no solo un discurso en defensa de sus logros como gobierno, sino también evidenciar los errores de la oposición y reconocer los propios, cegarse y defender a ojos cerrados puede salirles caro. Toda esta estrategia no se puede quedar solo en las redes o los medios afines a ellos, se debe de regresar a la plaza pública, el espacio donde consolidaron su poder político.La construcción de la narrativa que logre imponerse en los próximos meses será la que marque la forma en que se lleven a cabo las elecciones en 2027. Un proceso donde no solo influirán factores internos sino la presencia norteamericana, algo que no sucedía desde el asesinato de Francisco I. Madero. La presidenta lleva ventaja si es capaz impregnar su popularidad a Morena, quitarse los lastres que existen en este partido y mantener su talente científico que la ha caracterizado.Hasta aquí Monstruos y Máscaras…Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en WhatsApp! Desde tu dispositivo móvil, entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.







