Cuando Javier Milei asumió como Presidente, llamó al Congreso "nido de ratas" y llegó a dar un discurso dándole la espalda a la casa de las leyes, a la que describía como el principal obstáculo para transformar la Argentina. Hoy, la actitud y los dichos del mandatario cambiaron y pone un especial énfasis en lograr apoyos para los proyectos que envía al Parlamento y todavía no logra aprobar. Este martes, en radio Mitre, Milei reconoció con una franqueza inusual que las reformas "no van a la velocidad ni con la pureza" que desearía, que sigue siendo "primera minoría" y no tiene "quorum propio". La metáfora que eligió fue futbolera: "No se puede quejar de que no le dejan hacer goles con la mano". El pragmatismo no es solo parlamentario. En la misma semana, bajó el tono con la Iglesia —reconoció las críticas del arzobispo García Cuerva durante la homilia del 25 de mayo, que lo criticaba de manera implícita, para no complicar la visita del papa León XIV prevista para octubre o noviembre— y se preocupó por mostrar "unidad" en su administración, hoy plagada de internas. Súper RIGI, Ludopatia, Lobby y derogación de etiquetado frontal: los cuatro proyectos de esta semana El mismo martes que la mesa política se reunía y los protagonistas de diversas internas libertarias se veían las caras, el Gobierno repasaba la agenda legislativa y enviaba cuatro nuevos proyectos al Congreso, que ya acumulaba de antes varios temas sin poder resolver en sesiones. Así, el Ejecutivo envió al Congreso los cuatro proyectos que Adorni había anunciado el viernes.