Hace justo un año, a mediados de mayo de 2025, sucedió uno de los capítulos más tensos entre Europa y Rusia desde el inicio de la guerra de Ucrania. Estonia intentó inspeccionar un barco de la flota fantasma rusa en Finlandia y, como respuesta, el Kremlin envió un caza Su-35 para proteger su embarcación. El avión militar violó brevemente el espacio aéreo estonio y, por tanto, de la OTAN. No hubo disparos, tampoco amenazas de una guerra abierta, pero sí un mayor temor a que un error de cálculo pudiera iniciar una escalada que Occidente teme (y estudia) desde que llegaron los primeros tanques rusos a Ucrania. Semanas después del incidente, Donald Trump lanzaba ataques aéreos contra las instalaciones nucleares en Irán, e iniciaba así con la Guerra de los 12 Días. Justo en medio de esa escalada y cuando la agenda internacional se centraba en Oriente Medio, Kaja Kallas, alta representante de la Unión Europea para Política Exterior y de Seguridad, lanzaba una advertencia: “Rusia es todavía una amenaza directa para el bloque y Europa”. Mientras la comunidad internacional estaba volcada en otros conflictos, Rusia seguía violando el espacio aéreo de la UE y de la OTAN, atacando infraestructuras y preparando capacidades militares en la frontera. Son los primeros pasos de ese hipotético conflicto entre Occidente y el Kremlin que los informes de inteligencia han estado desmenuzando y que empezaría con un conflicto abierto entre el Kremlin y uno de sus países fronterizos, como los bálticos. Este mes, la amenaza rusa volvió a los titulares. El Kremlin amenazó la semana pasada con bombardear "centros de toma de decisiones" en Letonia tras acusar al país de albergar a operadores de drones ucranianos. Las acusaciones fueron desmentidas por el Gobierno letón. Paralelamente, se activaron las alarmas antiaéreas por primera vez en la historia reciente de Lituania y las autoridades pidieron a los ciudadanos de Vilna que acudieran a su refugio antiaéreo más cercano. El aviso tuvo lugar después de que presuntos drones rusos se acercaran a su espacio aéreo procedentes de Bielorrusia. Además, el Ministerio de Defensa ruso ha publicado las direcciones de empresas en ocho países europeos que supuestamente trabajan en la producción de drones con Ucrania. En el comunicado, advertían de "consecuencias impredecibles" y una "fuerte escalada" si no cesa la asistencia militar a Kiev. Una escalada en los "próximos 12 meses" Muchas voces en Europa han interpretado estos incidentes como una intensificación de la guerra híbrida rusa. “Esto podría incluir un aumento tanto del número de incursiones de drones en el territorio de los Estados bálticos como del número de drones implicados en esos incidentes”, apunta Konstantyn Hlushko, analista interno de la comunidad internacional de información y análisis Resurgam, especializado en la política de los países nórdicos y bálticos, a El Confidencial. Varios altos funcionarios europeos han elevado el tono de alarma y temen que el Kremlin vea una oportunidad para una escalada con los países de la OTAN en los próximos 12 meses. Según un análisis de The Wall Street Journal, algunos factores como la crisis petrolera derivada de la guerra con Irán genera mayor inestabilidad política en Europa, lo que beneficia a los partidos de extrema derecha que buscan volver a comprar petróleo y gas rusos y poner fin a la ayuda a Ucrania. “El entorno de seguridad en Europa se ha deteriorado durante los últimos 24 meses, y observamos una mayor propensión por parte de Rusia a asumir mayores riesgos en sus operaciones híbridas, llegando incluso a incorporar elementos cinéticos”, dijo el ministro de Defensa sueco, Pål Jonson en una entrevista con The Wall Street Journal. “Somos conscientes de que debemos centrarnos en reforzar nuestra capacidad de disuasión y defensa contra los rusos”. La capacidad de disuasión a la que hace referencia Jonson ha estado recientemente en entredicho por las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de retirarse de la alianza transatlántica. El republicano ha amenazado también con reducir los efectivos estadounidenses en bases europeas, en represalia por la negativa de los aliados de la OTAN a involucrarse militarmente en la guerra con Irán y en el desbloqueo del estrecho de Ormuz. Finalmente, Trump dio marcha atrás y anunció el despliegue de 5.000 soldados en Polonia, pero los temores a un futuro desencuentro entre el mandatario y la alianza siguen presentes. Estos temores se unen a las debilidades de los sistemas de defensa aérea de los países bálticos, a pesar de las iniciativas para hacer frente a las incursiones rusas como el llamado “muro de drones”. “El comandante de las Fuerzas Armadas Nacionales de Letonia, el mayor general Kaspars Pudāns, reconoció recientemente que los sistemas de defensa aérea de Letonia actualmente solo cubren las principales ciudades, lo que significa que la capacidad del país para detectar drones varía según el territorio”, recuerda Konstantyn Hlushko a este periódico. Además, añade las declaraciones del comandante de las Fuerzas Armadas de Lituania, el general Raimundas Vaikšnoras, quien destacó la necesidad de reforzar los sistemas de defensa aérea. “Letonia parece actualmente el país más vulnerable a este tipo de incursiones de drones, dado que recientemente ha pasado por un cambio de gobierno y el nuevo Ejecutivo apenas comenzó su labor hace unos días”, añade el analista. ¿Más soldados para más guerra? A partir de aquí, todo son hipótesis sobre los próximos pasos de Vladímir Putin. Konstantyn Hlushko sostiene que parece poco probable que Rusia lleve a cabo un ataque armado abierto destinado a ocupar los Estados bálticos. En la misma línea se han posicionado otros expertos, que apuntan a que no hay indicios de que el Kremlin vaya a movilizar tropas o lanzar un ataque militar contra los países bálticos u otros estados fronterizos. Las tropas rusas no han logrado ningún avance significativo en el frente ucraniano y, según varias estimaciones, el Ejército de Moscú está perdiendo casi 35.000 soldados al mes. Mantener la guerra puede ser casi insostenible sin otra movilización, después de la que tuvo lugar en 2022. Esta medida tendría consecuencias negativas para el Gobierno del Putin, pero también puede ser la entrada a una nueva escalada con Europa, según Kaja Kallas. “Si simplemente se movilizan para esta guerra, estarían enviando la señal de que en realidad no la están ganando”, declaró. “Llega un punto en el que necesitan intensificar el conflicto para justificar la movilización. Y ese es un punto muy peligroso. Claro que nadie sabe lo que piensa Putin, pero este podría ser el cálculo para avanzar y cambiar el rumbo de esta guerra”, añadió. Esa idea de que Rusia podría acabar con el estancamiento de la guerra de Ucrania ampliando el conflicto a Europa es muy peligrosa para Putin. ”Esto supondría un riesgo enorme y adicional para él, que, tras no haber tenido suficiente éxito contra Ucrania, simplemente añadiría otro adversario muy poderoso a un conflicto militar”, aseveró Norbert Röttgen, un destacado legislador alemán, a The Wall Street Journal. También puede ser tentadora. "A pesar de mis dudas, también debemos tener en cuenta que Putin se comporta de forma irracional y siempre con estrategias para intensificar la escalada", concluyó. Potenciar una narrativa contra Occidente puede ser un arma para Vladímir Putin en un momento especialmente vulnerable para el presidente. Los ataques con drones de Ucrania han puesto contra las cuerdas la seguridad de la capital rusa. En el Día de la Victoria, uno de los eventos más importantes de la agenda ideológica del Kremlin, no desfiló ni un solo tanque por temor a un ataque de las fuerzas de Kiev. Además, varios informes han relatado cómo el presidente está cada vez más obsesionado con su seguridad y con la de sus altos funcionarios por miedo a un golpe de Estado o a un intento de asesinato. Pero ni siquiera una situación de presunta vulnerabilidad parece acabar con los objetivos de Vladímir Putin. “Rusia puede estar cambiando sus tácticas, pero no su estrategia ni sus objetivos, y no se detendrá por sí sola. Sus aspiraciones imperialistas y revanchistas persisten”, dijo Mariana Betsa, viceministra de Asuntos Exteriores de Ucrania.
Te han vendido que la amenaza rusa es a largo plazo. Para muchos europeos parece más cerca que nunca
Varios funcionarios europeos han alertado que Vladímir Putin puede intensificar su guerra híbrida en el próximo año














