OpiniónMejor votar por el que uno quiera sin ver las encuestas, votar sin que le dé la orden ese absurdo ChatGPT.27.05.2026 22:01 Actualizado: 27.05.2026 22:01 Jorge Luis Borges, que hizo de los prólogos un género literario, un arte mayor, escribió en el de su libro La moneda de hierro que él descreía de la democracia, y añadió: “Ese curioso abuso de la estadística”. Borges era reaccionario y le encantaban esos desplantes, por eso citaba también una frase de Thomas Carlyle que es casi mejor que la suya y no menos cierta: “La democracia es la anarquía provista de urnas electorales”.Pero lo cierto es que en el mundo de hoy, este mundo al revés y enloquecido en el que estamos, aunque siempre fue igual, la frase de Borges tendría que invertirse, porque la realidad es que la estadística, al menos en lo que se refiere a la política y las elecciones, se está volviendo un abuso de la democracia: un instrumento para pervertirla y desnaturalizarla, para robarle su verdadera esencia que mucho tiene que ver con la voluntad y el azar.Y no estoy cuestionando, ni más faltaba, la legitimidad científica o la honestidad intelectual de quienes se dedican a hacer encuestas, que son los primeros en advertir que lo suyo es un ejercicio descriptivo y no siempre predictivo, un insumo más para comprender, en este caso desde la estadística y la demografía, contextos complejos y fluctuantes, muchas veces inasibles, inexplicables, que así quedan retratados en el momento en el que se hace una muestra.Además las encuestas se diseñan con variables y metodologías diversas que por supuesto no son un capricho sino el resultado de un gran debate técnico y académico, pero al final siempre quedan sometidas a la retorcida presunción de quien las lee con la certeza de que en ellas hay gato encerrado, por eso es tan famosa esa frase apócrifa, atribuida a varios políticos, de que las encuestas son como las morcillas: deliciosas hasta que uno sabe cómo se hacen.Y como en la famosa historia de esas dos parejas amigas e intercambiadas que se cruzaron en el mismo motel, el marido de la una con la esposa del otro, y viceversa, no es igual estar entrando que estar saliendo, de ahí que los que van arriba en las encuestas las celebren y reivindiquen mientras que los que van abajo las maticen y desestimen. Cada quien tiene una encuesta bajo el brazo, cada quien tiene una encuesta que le da la razón.El problema no es ese sino que la sociedad, el pueblo, para decirlo en los términos más estrictos de la teoría política, sustituya el criterio y la voluntad por las encuestas; que las vuelva un oráculo infalible a partir del cual toma sus decisiones. Es entonces cuando la democracia se vuelve un abuso de la estadística, y viceversa, como en el motel, porque la gente, mucha gente, se fija solo en esos sondeos para proceder.Cada quien tiene una encuesta bajo el brazo, cada quien tiene una encuesta que le da la razónY no estoy hablando de los presidentes de grandes compañías, los voceros gremiales, los mal llamados ‘líderes de opinión’ (una contradicción en los términos). No: hablo de la gente en general que es como si careciera de juicio y razón, como si no pudiera decidir por sí misma, y entonces está siempre al acecho de alguna encuesta que le diga cómo y por quién tiene que votar. Al final las elecciones se vuelven redundantes porque ya para qué, si hay encuestas.Entonces se produce un efecto nocivo y paradójico: las encuestas no retratan la realidad sino que la determinan, la prefiguran, como en el cuento de García Márquez en el que una madre dice que en su pueblo va a pasar algo muy grave, y ese presagio arbitrario y de la nada desata tal frenesí y tal locura que la gente se lanza a quemarlo todo, a anticipar los alcances del desastre. Al final la madre dice: “Yo lo dije, que algo muy grave iba a pasar...”.Mejor votar por el que uno quiera sin ver las encuestas, votar sin que le dé la orden ese absurdo ChatGPT. Después, en la segunda vuelta, ahí sí vemos. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.