�Quia!Es el momento de anotar una singular caracter�stica espa�ola: los finales wagnerianos de sus presidentesAgentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, tras personarse en la sede socialista en la calle Ferraz, en Madrid.EFEActualizado Mi�rcoles,
mayo
23:00Audio generado con IALa Guardia Civil entra en la sede de la Guardia Civil y creo que ya puedo empezar con la columna. He ido observando las novedades desde que a primera hora de la ma�ana la Guardia Civil entrara en Ferraz y luego en despachos perif�ricos. He pasado, incluso, por el simulacro de incendio en el Congreso, con los diputados al solecito de Madrid. �Simulacro, dicen! Pero ya parece imposible que el d�a d� algo m�s que la metainvestigaci�n de la Guardia Civil. Es el momento de anotar una singular caracter�stica espa�ola: los finales wagnerianos de sus presidentes. Su�rez y Calvo Sotelo cayeron despu�s de la irrupci�n de... la Guardia Civil en el hemiciclo. Felipe Gonz�lez, por el crimen de Estado, y tras saberse que el director general de... la Guardia Civil robaba el dinero de las v�ctimas del terrorismo y participaba en org�as con putas visiblemente vacunadas de la viruela. Jos� Mar�a Aznar, y por consiguiente su candidato Mariano Rajoy, cayeron en el incendio de los 192 asesinados de Madrid, tres d�as antes de unas elecciones, y tras o�r que la turba acusaba a Aznar de ser el asesino. Jos� Luis Rodr�guez Zapatero ardi� en la monumental pira de dinero falso de la crisis, mientras un campamento de indigencia y alcoholismo, sobre todo ideol�gicos, se levantaba cada noche en la Puerta del Sol de Madrid. �Mariano Rajoy? Rajoy tambi�n. Aunque en su caso lo wagneriano no fue el resplandor sino el Walhall pagado con dinero venenoso: la morcilla de sangre del juez De Prada. Plenamente inscrito en la tradici�n, el G�tterd�mmerung de Pedro S�nchez incluye a su familia, a dos hombres de su m�xima confianza, presuntamente corrompidos, y al mentor principal de su relato pol�tico, un expresidente acusado de graves delitos econ�micos. S�nchez podr�a haber ca�do sin fuego y sin estruendo. Bastaba la pol�tica. Lleg� al poder a t�tulo lucrativo y se mantuvo en �l despu�s por haber revocado la sentencia del Tribunal Supremo que conden� por sedici�n a los delincuentes nacionalistas catalanes. Ha sido incapaz de aprobar durante tres a�os unos nuevos presupuestos y ha ignorado al Parlamento como ning�n otro de los presidentes espa�oles. Las llamas han incinerado la posibilidad de cualquier debate estrictamente pol�tico sobre una gesti�n descabellada. Y a�n no s� bien si permitir�n verificar la hip�tesis de que sus maneras de gobierno y la corrupci�n de sus pr�ximos son uno y lo mismo. G�tterd�mmerung es el relato de una purificaci�n. Pero la sucesi�n de los dioses espa�oles agrava la met�fora convencional.Un crep�sculo sin amanecer.












