Por Gonzalo Herrera.

En una industria obsesionada con los hits virales y los artistas prefabricados, Jorja Smith apareció como algo completamente distinto. Sin escándalos constantes, sin una imagen exageradamente comercial y sin perseguir desesperadamente el mainstream, la cantante británica terminó convirtiéndose en una de las voces más importantes del R&B contemporáneo.

Nacida en Walsall, Inglaterra, en 1997, Smith creció rodeada de música. Su padre era cantante de soul y desde muy joven comenzó a escribir canciones influenciada por el jazz, el reggae, el grime y el R&B clásico. Antes de cumplir 20 años ya estaba llamando la atención de medios británicos gracias a canciones como ‘Blue Lights’, un tema que mezclaba soul melancólico con una fuerte crítica social sobre brutalidad policial y discriminación racial. La canción, apareció en SoundCloud en enero de 2016 cuando apenas tenía 18 años. Poco después llegarían ‘A Prince’, junto a Maverick Sabre, y ‘Where Did I Go?’, canción que llamó la atención de Drake, quien la mencionó como una de sus canciones favoritas del momento en una entrevista para Entertainment Weekly.

Ese sencillo se convirtió en el punto de quiebre en su carrera. En plena explosión del Grime británico (una mezcla de rap y música electrónica) y mientras artistas como Stormzy dominaban la conversación musical en Reino Unido, Jorja comenzó a posicionarse como una voz distinta: más introspectiva, elegante y emocional.