Desde el Congreso de Maizar, realizado en la ciudad de Buenos Aires, el especialista de Nidera Facundo Ferraguti puso el foco en uno de los principales desafíos de la producción maicera en la zona núcleo: reducir la brecha de rendimiento entre el potencial de los lotes y los resultados que efectivamente logran los productores.Según explicó el extensionista integrante del equipo de desarrollo de producto de la compañía, hoy existe una diferencia cercana al 19% entre el rendimiento máximo alcanzable y el promedio que se obtiene en los campos. Para Ferraguti, esa brecha puede recortarse con una combinación de genética, manejo y herramientas digitales.“El período crítico del cultivo sigue siendo el de siempre, centrado en floración, pero lo empezamos a definir desde el momento en que elegimos fecha de siembra, híbrido, densidad poblacional y fertilización”, sostuvo en diálogo con Clarín Rural.Durante la charla presentada en el congreso, el técnico remarcó que parte de ese potencial perdido puede recuperarse mediante prácticas relativamente accesibles. Entre ellas mencionó la ambientación de lotes y la utilización de densidad y fertilización variable. “Puede llegar a significar hasta un 4,5 o 5% de rendimiento en situaciones donde conviene versus una densidad fija”, explicó.Ferraguti señaló que Nidera no se limita hoy a la provisión de semillas, sino que trabaja con un esquema de acompañamiento técnico integral. “El modelo histórico de venta de semillas ya está bastante agotado. Hoy el acompañamiento de los semilleros es a lo largo de todo el ciclo del cultivo”, afirmó.En ese sentido, destacó que el trabajo comienza antes de la siembra, definiendo la ambientación y el híbrido adecuado para cada lote, y continúa luego con monitoreos y evaluaciones durante toda la campaña.Uno de los servicios sobre los que hizo especial hincapié fue el programa "Nidera vuela", basado en relevamientos con drones para evaluar la calidad de implantación del cultivo. A través de imágenes aéreas, la herramienta permite medir espaciamiento entre plantas, logro de población y uniformidad de emergencia.“Hay algo muy interesante: la heterogeneidad temporal. Qué tan parejo nace el cultivo. Cuando un cultivo no es homogéneo en su implantación, tenemos pérdidas de rendimiento”, explicó. Según detalló, la desuniformidad genera plantas dominantes y dominadas que afectan la eficiencia del lote y terminan reduciendo el rendimiento final.Ferraguti también remarcó que muchas veces las limitantes para adoptar estas tecnologías pasan por el acceso a maquinaria o por desconocimiento. Sin embargo, aseguró que los servicios digitales que ofrece la empresa no implican un costo adicional para los productores que utilizan sus híbridos. “La agricultura va hacia la adopción de servicios digitales, que muchas veces la gente cree que tienen un costo adicional. En nuestro caso no es así”, señaló.Como ejemplo concreto del potencial que puede alcanzarse con un manejo ajustado, Ferraguti citó el caso de un productor de la localidad de Elortondo, en el sur de Santa Fe, que esta campaña logró 185 quintales de maíz por hectárea con el híbrido 7765 de la compañía. “Cuando se alcanzan esos rendimientos significa que las prácticas de manejo acompañaron al potencial que ya tiene el lote”, indicó.El técnico detalló además que la red de servicios de Nidera incluye monitoreos presenciales realizados por más de 250 técnicos distribuidos en todo el país, informes digitalizados, estimaciones de rendimiento y análisis finales de campaña para detectar oportunidades de mejora.Los números muestran un nivel creciente de adopción: “Tres de cada cuatro clientes nuestros están recibiendo asesoramiento de ambientación y elección de híbridos y fechas de siembra”, comentó. Además, indicó que cerca del 30% de los productores ya recibió informes de calidad de siembra de Nidera Vuela y que en la última campaña se emitieron casi 8.000 reportes digitalizados.Para Ferraguti, el camino hacia mayores rindes en maíz pasa por integrar genética de alto potencial con manejo preciso y decisiones basadas en datos. “El rol del extensionista es tratar de que la adopción sea cada vez mayor para maximizar el resultado del lote con genética de punta y herramientas digitales”, concluyó.
Cuáles son las herramientas que pueden llevar a obtener 185 quintales de maíz por hectárea
El extensionista de Nidera Facundo Ferraguti brindó claves para acercar el resultado de los productores al máximo potencial del lote. En la zona núcleo detectaron una brecha del 19 por ciento entre los rindes promedio y los techos.













