La muestra, que podrá visitarse hasta el 12 de octubre, presenta unas cincuenta obras de Felix Gonzalez-Torres (Guáimaro, Cuba, 1957 – Miami, Estados Unidos, 1996), una de las figuras más influyentes del arte contemporáneo de las últimas décadas.

Para Segade, la figura de González-Torres "es paradójica porque su trabajo tiene una aparente levedad, una suavidad melancólica, pero que también incluyen una enorme fuerza política y de acción".

Así, el título de la exposición, Dulce venganza, no solo es un oxímoron, sino “una herramienta para entender el uso sostenido que el artista hace de la sutileza, la multiplicidad y la paradoja como estrategias artísticas”, explica el comisario Alejandro Cesarco.

“La seducción se vuelve política, la belleza se convierte en una forma de constatación, la abstracción de una estrategia de resistencia”, asegura.

La cocomisaria Nancy Spector, destaca que, aunque la obra se realizó en Estados Unidos en los años 80 y 90, bajo la presidencia de Ronald Reagan y en plena epidemia de sida, “se puede aplicar al tiempo en el que vivimos hoy en día” y continúa influyendo de manera decisiva en las nuevas generaciones de artistas.