El arzobispo Jorge García Cuerva, narró en su homilía del tedeum del 25 de mayo en la Catedral, delante de Milei y sus ministros, un episodio que sirve como analogía clara y contundente para actuales situaciones, que están provocadas por la retirada del gobierno mileista de funciones necesarias hacia sectores vulnerados y de debilidad en la estructura social. Contó García Cuerva: “Cuatro hombres acercan a un paralítico a Jesús, alguien que no podía caminar, que no podía pararse por sus propias fuerzas. Hoy también muchos hermanos experimentan estar paralizados en sus esperanzas, en sus oportunidades, en su dignidad. Tenemos la enorme responsabilidad de ayudar a curar tantas parálisis personales, familiares y también sociales, como aquellos cuatro hombres que se hicieron cargo, que no buscaron culpables, sino soluciones “Ellos podían caminar, y esto los hizo solidarios con el dolor ajeno - continuó el sacerdote-. La vida seguramente les dio más oportunidades y por eso fueron más sensibles frente al paralítico. No lo dejaron tirado, porque nadie es descartable, nadie es desechable, todos somos importantes. Comenzando por los abuelos, los niños, los enfermos, las personas con discapacidad, los adolescentes y jóvenes atravesados por la droga, los trabajadores informales y precarizados y tantos más”.
También es necesaria la redención espiritual del “alma” argentina
“Nadie es descartable, todos somos importantes. Comenzando por los abuelos, los niños, los enfermos, las personas con discapacidad, los adolescentes y jóvenes atravesados por la droga, los trabajadores informales y precarizados y tantos más”, opinó el obispo García Cuerva en su homilía del Tedeum. Quien quiera oír que oiga…











