El pasado 25 de Mayo, en ocasión del tedeum por el Día de la Patria, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva, pronunció, frente al presidente Javier Milei y casi todo su gabinete, una homilía incómoda. Habló de hermanos "paralizados en sus esperanzas, en sus oportunidades, en su dignidad", reclamó "una clase dirigente que se anime al diálogo, al encuentro y a la reconciliación" y dejó una frase que ordenó la jornada: "Viven de privilegios, alejados del común de la gente, perdieron la sensibilidad con los que sufren, critican a los que intentan hacer el bien".

García Cuerva también apuntó al ecosistema digital libertario. Describió a "los haters sentados frente a una computadora para hacer terrorismo de las redes, descalificando, difamando", y, citando al Papa León XIV, pidió "desarmar el lenguaje renunciando a las palabras hirientes" e invitó a "cultivar la amabilidad". Durante este tramo del discurso, el director de cámaras ponchaba a Santiago Caputo, al que justo le picaba el ojo derecho.

Las palabras de García Cuerva habrían tenido efecto inmediato en el presidente Milei, quien no contraatacó. Al día siguiente, por Radio Mitre, en un tono calmo, calificó la mirada de García Cuerva como "una opinión absolutamente válida", dijo que "abre un diálogo y un debate" que le parecía "supervalioso" y celebró que "una autoridad religiosa trate de mediar". Su única objeción fue de matiz: la palabra "terrorismo" le pareció "una palabra un poco exagerada" para gente que escribe en Twitter. La novedad es interesante si se tiene en cuenta que es el mismo Milei que en 2018 había llamado a Francisco "representante del maligno en la casa de Dios".