La idea de que una relación estable elimina cualquier interés por otras personas sigue muy presente en el imaginario del amor romántico. Sin embargo, la psicóloga Alicia González recuerda que sentir atracción por un tercero no implica necesariamente que la pareja esté rota. La clave, según explica, está en cómo se gestiona esa emoción: “La atracción de un tercero puede ser inevitable, pero lo que define tu relación es la acción que tomas con ella”. La especialista señala que una persona nueva suele aparecer con una ventaja evidente: la novedad. Cuando una pareja lleva mucho tiempo junta, la convivencia, la rutina y la estabilidad reducen esa intensidad propia de los comienzos. Por eso, alguien externo puede despertar una sensación de adrenalina que no siempre tiene que ver con el amor, sino con el contraste emocional frente a una relación consolidada. En este sentido, Alicia González advierte de que comparar una relación de años con la emoción inicial que provoca alguien nuevo puede resultar injusto. “La persona nueva siempre va a salir ganando, sobre todo si llevo mucho tiempo en mi relación, porque me va a aportar una intensidad que ya no tengo en mi pareja”, explica. Esa intensidad no significa que la conexión sea más profunda, sino que responde a una fase distinta. Uno de los errores más habituales, según la psicóloga, es interpretar esa atracción como una prueba de que ya no se quiere a la pareja. Para González, es importante normalizar que una persona puede amar a su pareja y, al mismo tiempo, sentirse atraída por alguien externo. “Si no acepto eso y aparece alguien que me atrae, pensaré que ya no quiero a mi pareja, cuando en realidad son cosas normales que pasan a los seres humanos”, señala. La diferencia está en los límites en pareja y en las decisiones que se toman a partir de esa emoción. La psicóloga insiste en que no se trata de negar lo que uno siente, sino de actuar con responsabilidad afectiva. Por ejemplo, si una persona detecta que alguien le despierta demasiado interés, puede decidir no exponerse a situaciones que alimenten ese vínculo. “No voy a ir a desayunar con Juan porque no quiero ponerme en una situación que pueda hacer daño a mi pareja”, resume. También recomienda evitar el juego emocional que convierte la tensión en una historia prohibida. Frases como “cuando estoy contigo me pasan cosas” pueden intensificar la conexión y hacerla más difícil de gestionar. Para Alicia González, amar también implica autocontrol, prudencia emocional y coherencia con la relación que se quiere cuidar. “Si tú quieres seguir con tu pareja, tienes que tener autocontrol”, concluye. La idea de que una relación estable elimina cualquier interés por otras personas sigue muy presente en el imaginario del amor romántico. Sin embargo, la psicóloga Alicia González recuerda que sentir atracción por un tercero no implica necesariamente que la pareja esté rota. La clave, según explica, está en cómo se gestiona esa emoción: “La atracción de un tercero puede ser inevitable, pero lo que define tu relación es la acción que tomas con ella”.