Naturgy se queda con dos grandes dueños. Tras cinco años de convivencia entre cuatro inversores con intereses muy distintos, el fondo estadounidense BlackRock —a través de GIP—, en marzo, y el fondo británico CVC, este martes, han abandonado el capital y el consejo de la gran gasista. Un movimiento que deja el camino prácticamente despejado a CriteriaCaixa en su mayor inversión empresarial, más allá de CaixaBank, y le otorga el control de facto de la compañía que pilota Francisco Reynés, recién renovado hasta 2030 como presidente ejecutivo y que además compagina el cargo con la vicepresidencia de Criteria. La gran incógnita que afrontan ahora Reynés y el holding catalán es qué pretende hacer en esta nueva etapa el único gran compañero de viaje que les queda: el fondo australiano IFM. Criteria tiene hoy un control sobre Naturgy como no había tenido en la última década. Algo que el mercado ya anticipaba, porque la salida de CVC era un secreto a voces. Como explican fuentes financieras, las acciones de Naturgy han vuelto a rozar los 30 euros por título, niveles que no se veían desde 2022 y que encajaban con la valoración que buscaba el fondo que lidera Javier de Jaime para ejecutar su salida, pese a que durante años había negado públicamente cualquier intención de vender su participación. Primero fue BlackRock, a través de GIP, con la colocación inicial del 7,1% y posteriormente con la venta del 11,4% restante. Ahora, CVC ha puesto en el mercado el 13,8% que aún mantenía en la compañía. El accionariado de Naturgy queda así repartido entre Criteria, con cerca del 28,5%; IFM, con alrededor del 15,5%; la energética pública argelina Sonatrach, con un 4,1%; un 0,9% de autocartera y el resto en manos del denominado free float, es decir, acciones disponibles para su compraventa en Bolsa. Fuentes de Criteria descartan que el holding vaya a aprovechar esta colocación, como hizo en anteriores operaciones, para elevar su participación hasta el 29,9%, el límite a partir del cual estaría obligado a lanzar una opa sobre el 100% de la compañía. Desde IFM también niegan cualquier movimiento inmediato. Lo que ninguna de las dos partes hace es poner la mano en el fuego por su socio. Ambos grupos se vigilan de cerca desde 2021, año en el que los australianos irrumpieron en Naturgy sin avisar al equipo de Isidro Fainé y sí al resto de fondos presentes en el capital. Un episodio que todavía pesa en la relación entre ambas partes y que ha marcado la convivencia en el consejo durante estos años. Objetivo conseguido Criteria quería quedarse solo o, al menos, bien acompañado. Por eso, en 2024 intentó facilitar la entrada de la energética emiratí Taqa en el capital de Naturgy para dar salida a BlackRock y CVC. Aquella operación terminó frustrándose, igual que el anterior intento de dividir la compañía en dos sociedades para facilitar también la salida de los fondos. A cambio, los inversores financieros se han beneficiado de una política de dividendo muy generosa, impulsada por Criteria desde el consejo. La plusvalía de cerca de 1.200 millones que obtendrá CVC con su salida se suma a aproximadamente otros 1.300 millones cobrados en dividendos desde su entrada en 2018. Sin embargo, más allá de la retribución al accionista, la convivencia interna dificultaba muchas de las grandes decisiones estratégicas del equipo liderado por Francisco Reynés. Por eso, la autoopa diseñada por Reynés junto a su hombre de confianza en el área financiera, Steven Fernández, fue el primer paso para facilitar la salida de los fondos. Desde entonces, BlackRock, CVC e IFM redujeron progresivamente sus posiciones y Criteria aprovechó cada movimiento para reforzarse en el capital. El holding catalán elevó primero su participación tras la auto-opa y volvió a hacerlo después de la primera colocación ejecutada por BlackRock (GIP) en diciembre, pasando del 23,96% al 25,98%, y la segunda en marzo, cuando el fondo estadounidense abandonó la compañía, cuando Criteria alcanzó su actual 28,5%. Ahora, con la retirada definitiva de CVC, Criteria e IFM son los socios con vocación estable y de largo plazo. Ambos han dejado claro que no tienen un horizonte de salida definido y defienden su posición de accionista industrial dispuesto a acompañar el crecimiento de la energética durante la próxima década. En concreto, el grupo presidido por Isidro Fainé tiene ahora margen para impulsar una estrategia más expansiva, tanto en renovables como en redes, infraestructuras energéticas y operaciones corporativas. La duda es si le acompañará el fondo australiano. Compras de hasta 7.000 millones La nueva estructura accionarial también podría desbloquear un ciclo de crecimiento vía adquisiciones que llevaba años limitado por la fragmentación del capital y el equilibrio entre fondos. Los analistas de JPMorgan consideraban en un informe en abril, antes de conocerse la salida definitiva de CVC, que Naturgy tiene capacidad financiera suficiente para acometer compras por unos 7.000 millones de euros sin poner en riesgo ni el dividendo ni su calificación crediticia. Según el banco estadounidense, la energética podría ejecutar adquisiciones a múltiplos cercanos a 10 veces EBITDA y mantener aun así un colchón financiero suficiente sobre deuda neta. Incluso calculan que esas operaciones podrían elevar el beneficio por acción hasta un 5,6%. El informe de JPMorgan añade además que la salida de BlackRock y CVC elimina el histórico “overhang” que pesaba sobre el valor y facilita una asignación de capital más orientada al crecimiento. En otras palabras, el mercado empieza a ver a Naturgy menos como una utility defensiva centrada en el dividendo y más como una energética con capacidad para volver a crecer mediante adquisiciones. La sombra de IFM Con BlackRock y CVC fuera del accionariado, todas las miradas se dirigen ahora hacia IFM. En el mercado —y también dentro de Criteria— existe un intenso debate sobre cuál será el siguiente movimiento del fondo australiano. IFM aterrizó en Naturgy en 2021 con una opa parcial que aspiraba inicialmente a alcanzar hasta el 22,7% del capital, aunque finalmente se quedó lejos de ese objetivo. Desde entonces, el fondo dirigido en España por Jaime Siles fue aumentando progresivamente su participación hasta lograr un segundo representante en el consejo. Cuando lo consiguió, Criteria impulsó una remodelación del órgano de gobierno que volvió a dejar a IFM como el accionista con menor peso relativo dentro del consejo. Sin CVC ni BlackRock en el órgano de gobierno, IFM pierde además a sus aliados naturales dentro del bloque de fondos y queda frente a un Criteria mucho más dominante. En el sector consideran que el fondo australiano tiene ahora tres opciones: mantenerse como socio financiero estable a largo plazo, elevar su participación para ganar más influencia o estudiar una eventual salida si considera agotado el ciclo de creación de valor. Por ahora, el mercado no anticipa movimientos inmediatos, más allá de la remodelación obligada que Reynés tendrá que acometer en el consejo tras la salida de CVC. Pero la presión sobre IFM aumentará a medida que Criteria refuerce su capacidad de decisión y Naturgy avance en nuevas operaciones corporativas. Naturgy se queda con dos grandes dueños. Tras cinco años de convivencia entre cuatro inversores con intereses muy distintos, el fondo estadounidense BlackRock —a través de GIP—, en marzo, y el fondo británico CVC, este martes, han abandonado el capital y el consejo de la gran gasista. Un movimiento que deja el camino prácticamente despejado a CriteriaCaixa en su mayor inversión empresarial, más allá de CaixaBank, y le otorga el control de facto de la compañía que pilota Francisco Reynés, recién renovado hasta 2030 como presidente ejecutivo y que además compagina el cargo con la vicepresidencia de Criteria. La gran incógnita que afrontan ahora Reynés y el holding catalán es qué pretende hacer en esta nueva etapa el único gran compañero de viaje que les queda: el fondo australiano IFM.
Criteria Caixa toma el control total de Naturgy y vigila de cerca los planes de IFM
La venta acelerada anunciada este martes por CVC culmina la retirada progresiva de los grandes fondos financieros. El mercado espera operaciones corporativas de 7.000 millones













