Daniel LozanoActualizado Lunes,
mayo
14:58La megaencuesta digital realizada por 36 medios independientes, creadores de contenido y actores de la sociedad civil cubana, encabezados por el diario electr�nico El Toque, ha dibujado una radiograf�a precisa de cu�l es el verdadero estado de �nimo de sus ciudadanos, que nada tiene que ver con el falso relato revolucionario del "victoria o muerte". La primera conclusi�n de este estudio a gran escala es determinante: el 80,1% de los encuestados apuesta para el futuro por un modelo capitalista de democracia liberal y econom�a de mercado. El socialismo como modelo correcto, incluso con reformas, no va m�s all� de un 1,4% de apoyo. Y un sistema mixto que combine elementos socialistas y capitalistas se conforma con un 10,4%. El deseo de cambio, evidente en las protestas ciudadanas, ya se percibi� el a�o pasado en otro estudio sociol�gico coordinado por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, en el que el 92% de los cubanos repudiaba a su Gobierno, incluso antes de agravarse la situaci�n socioecon�mica y pol�tica en el interior de la isla. Como ya sucediera en Venezuela, la esperanza tambi�n tiene nombre de mujer en Cuba. En el pa�s petrolero fue Mar�a Corina Machado, apoyada en un grupo de dirigentes, muchas de ellas mujeres, la que enarbol� entre 2023 y 2024 la bandera del cambio al frente del movimiento de liberaci�n surgido en la Venezuela profunda. En Cuba, sus habitantes apuestan por la intelectual Alina B�rbara L�pez, quien permanece en arresto domiciliario en su casa de Matanzas, y por la opositora Rosa Mar�a Pay�, quien lidera Cuba Decide y es la principal referente de la nueva alianza surgida entre distintas fuerzas de la oposici�n. Para saber m�s"El r�gimen est� usando al pueblo cubano como un escudo humano a ver si EEUU se lo piensa", certific� la acad�mica a EL MUNDO. Alina B�rbara ha alcanzado la nota m�xima de 3,7 (sobre 5) entre las m�s de 42.000 respuestas que cosech� la encuesta, 58% llegadas desde el interior de la isla. Alina B�rbara L�pez, ensayista y doctora en Ciencias Filos�ficas, cr�tica sin ambages al castrismo desde la izquierda democr�tica y apuesta por una Asamblea Constituyente para la transici�n de su pa�s. "La transici�n es esencial hoy para la supervivencia de los cubanos", constat� para este peri�dico Rosa Mar�a Pay�, hija de uno de los m�rtires de la causa democr�tica, el dirigente cat�lico Oswaldo Pay� y la cara m�s visible del Acuerdo de Liberaci�n firmado en Miami entre la plataforma Pasos de Cambio y la Asamblea de la Resistencia Cubana. Pay�, que compagina su lucha libertaria con su trabajo en la Comisi�n Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), recibi� una calificaci�n de 3,6 puntos. Las dos mujeres lideran las preferencias de los cubanos, pero no son las �nicas. En tercer lugar quedaron, con una puntuaci�n de 3,3 puntos, Berta Soler, la l�der de las Damas de Blanco, y la activista hispanocubana Carolina Barrero. En cambio, la percepci�n de las figuras revolucionarias est� bajo m�nimos, todas ellas entre1 punto y 1,5 puntos. Desde el presidente Miguel D�az-Canel hasta Ra�l Castro y el emergente �scar P�rez-Oliva, miembro de la familia Castro y viceprimer ministro. El nivel de hartazgo de la poblaci�n cubana es tan elevado que el apoyo a la intervenci�n militar de EEUU es del 60,9%, por delante de las sanciones contra funcionarios gubernamentales (54,3%) y del aumento de la presi�n internacional (49%). Como ya sucediera en Venezuela, donde la mayor�a del pa�s apostaba antes del 3 de enero por una acci�n contundente como "mal menor" frente a la dictadura, sobre todo la extracci�n de Nicol�s Maduro, el sentimiento mayoritario de los cubanos que quieren deshacerse del precio que sea de la dictadura ha suscitado la contrariedad del gobierno. La Habana porf�a por vender entre sus apoyos internacionales que cuenta con un respaldo popular inexistente. En las �ltimas horas, el vicecanciller Carlos Fern�ndez de Coss�o ha denunciado "el esfuerzo visible para tratar de normalizar la amenaza de agresi�n militar contra Cuba de parte de EEUU, que responde a un dise�o comunicacional fr�amente calculado". El viceministro fue m�s all� al amenazar a quienes considera c�mplices "del eventual ba�o de sangre".















