El 2026 ha sido un año trascendental para el país con la renovación de autoridades del Tribunal Supremo Electoral (TSE), la Corte de Constitucionalidad (CC) y el Ministerio Público (MP), entidades de suma importancia para la democracia y la institucionalidad en Guatemala.
Con la toma de posesión, el 20 de marzo, de los magistrados del TSE, el 14 de abril, de los magistrados de la CC, y el pasado 17 de mayo, del fiscal general y jefe del Ministerio Público, concluyó un período en el que, a criterio de distintos sectores de la sociedad, el país estuvo marcado por la polarización, la falta de credibilidad y la ausencia de certeza jurídica en estas instituciones.
Sin embargo, también se abre un nuevo ciclo en el que la ciudadanía tiene altas expectativas acerca del rumbo que estas tres entidades deben retomar para volver a generar confianza en los habitantes, quienes exigen mayor agilización e igualdad en la justicia, así como una mayor participación democrática.
A criterio de Raquel Zelaya, presidenta de la Junta Directiva de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes), el papel que estas tres instituciones desempeñan en Guatemala es sumamente importante para el sostenimiento del sistema democrático y jurídico, por lo que las nuevas autoridades deberán llevar a cabo su gestión con total independencia, con la finalidad de generar confianza en la ciudadanía.









