Opinión

Columnas Diarias

Estado, empresa y sociedadNo queremos exagerar, pero tampoco podemos minimizar la situación.

Si las demostraciones de la clase política nacional representada en el Congreso de la República, de resistencia, enmiendas amañadas o injustificadas postergaciones para que Guatemala modernice su legislación en materia de prevención y persecución de los delitos de lavado de activos, financiamiento del terrorismo y proliferación de armas de destrucción masiva conforme a estándares internacionales, que nos llevarán a ser un país paria internacional no fuera suficiente, ahora los Estados Unidos de América (EUA) impone a nuestros connacionales una serie de limitaciones para remitir sus remesas, que son las que han mantenido a flote a nuestra economía durante los últimos años.

Si además de los que por ignorancia, negligencia o complicidad con el crimen organizado nacional y transnacional nos encaminan a que Guatemala termine en la lista de países no cooperantes en la lucha contra los delitos precitados, universalmente perseguidos, agregamos los efectos de la reciente disposición del presidente de los EUA, emitida la semana pasada, “Restaurando la integridad del sistema financiero de los Estados Unidos”, que amenaza con afectar el envío de remesas hacia Guatemala, sería como llover sobre mojado. Y aunque esta última es una disposición interna que atañe al país del norte, su aplicación podría tener severas consecuencias en la economía nacional.