“Menos mal termina esta fase electoral virulenta, repetitiva y superflua”: Mario Morales.Foto: Archivo ParticularResume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00Menos mal termina esta fase electoral virulenta, repetitiva y superflua. Pasará a la historia porque hicieron trizas las campañas y estrategias como las conocimos, dando paso a una amalgama informe en la que anónimos bodegueros o troll centers se encargaron de manipular algoritmos, emociones, sondeos, apuestas, percepciones y quizás decisiones. Su habilidad ha sido generar confusión, con base en disparates, hostigamientos y ofensas maquilladas con entretenimiento y perversión de técnicas de persuasión. Esa línea de acción ya había sido probada como obstáculo en el plebiscito del proceso de paz. Era más fácil. El miedo y el “No” son cómplices. Pero las emociones negativas son armas de doble filo para concitar simpatía, como el uso de urnas de cristal en discursos en plaza pública por la zozobra y debilidad que suscitan y por la disección del protegido y la vulnerabilidad de sus seguidores. Arma de dos filos fue también el uso inverosímil y amañado de la regla del contagio, que documentó J. M. Domenach, para hacer creer que lo que pasaba en recintos limitados, escenarios pequeños o plazas de barrio, pasaba en el resto del país. Habrá incautos, pero las cifras no mienten. También fue un bumerán la técnica del policía bueno y policía malo, que debilitó a una candidata que, con voz dulzarrona y apaisada, mendigaba acuerdos, frente a los vituperios de su mentor desatado que restaba votos en cada intervención. No faltó la ridiculización y la bobería para ocultar la incoherencia, la falta de seso o de preparación o para proponer programas fundamentados. Sepultados los partidos, solo faltaba el desplome de las encuestas, por culpa de la desviación o mala de intención de algunas de ellas, la fractura en la necesidad de debates, el reemplazo de la voz de autoridad por voces autoritarias, la imposición del machismo con el que licuaron a las aspirantes y la construcción de este escenario evanescente y caótico plagado de individualismo, narcisismo, impulsividad y esta suerte de tribalismo en el que el más fuerte es quien hace ostentación de más dinero y con menor esfuerzo. ¿Caos y confusión intencionales? ¿Cui prodest? @marioemorales y mariomorales.coConoce más
¿Caos y confusión intencionales?
“Menos mal termina esta fase electoral virulenta, repetitiva y superflua”: Mario Morales















