Un equipo interdisciplinar de investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y de la Universidade da Coruña (UDC) ha encontrado la prueba que confirma que los romanos explotaron minas de oro aluvial en el Pirineo oriental, en la comarca de La Cerdanya (Girona).
El hallazgo ha sido posible gracias a la aplicación de luminiscencia estimulada ópticamente (OSL), un método que ha permitido datar sedimentos enterrados en un depósito hidráulico de las minas de las Guilleteres d'All. Tras el análisis, los expertos han llegado a la conclusión de que el sistema minero estuvo activo durante la época romana y probablemente fue abandonado a finales del siglo II o principios del siglo III.
En este caso, hablamos de oro secundario o aluvial procedente de depósitos miocénicos de los Pirineos axiales (zona central y más antigua de la cordillera pirenaica), que el agua del Segre y sus afluentes fueron depositando a lo largo del curso del río en sus terrazas fluviales, desde La Cerdanya hasta la llanura de Lleida.
“La técnica romana de extracción del oro aluvial se basaba en la erosión de los depósitos auríferos mediante el agua. Utilizaban diversas técnicas de lavado que podían ir desde la sencilla canalización de agua a través de los sedimentos hasta la construcción de galerías y la inundación por agua a presión”, explican los expertos.











